El primer crucero Costa es un concentrado de emociones únicas. El entusiasmo por una nueva experiencia, las ganas locas de probarlo todo, desde sabores nuevos en el restaurante, hasta los grandes espectáculos del teatro, el placer de sentiros mimados en todo momento, la magia de descubrir cada día un destino diferente… Vamos a intentar haceros revivir esas emociones a través de las impresiones de Giacomo, Veronica, Nicla, Lorena y Paolo, miembros del CostaClub a quienes conocimos a bordo del Costa Favolosa en el Norte de Europa, durante su primer crucero.

"Y después, por la mañana, desayuno en el balcón, respirando el aire fresco del mar: fantástico."

Samsara Spa y… ¡fotos de ensueño!

¿Recordáis la sensación de paz y relax la primera vez que cruzasteis el umbral de Samsara Spa? Nicla y Lorena, amigas y colegas de la ciudad de Friuli, Pordenone, confiesan haber pasado gran parte de su primer crucero en el Spa. “Es un lugar —nos cuentan— que te transporta a otra dimensión. Tomar una sauna o un baño turco y luego relajarse completamente en una tumbona observando el mar desde los grandes ventanales es un estado único”. Durante las vacaciones, Nicla y Lorena se lo pasaron en grande dejando que los fotógrafos de a bordo las fotografiaran con vestidos y peinados diferentes en función de la ocasión, desde la cena en el restaurante al espectáculo en el teatro, “el resultado fue que tuvimos una crisis para elegir las fotos, porque eran a cual mejor”.

Luna de miel, una emoción doble

¿Vuestro primer crucero coincide con vuestra luna de miel? Viviréis la misma emoción doble que vivieron Giacomo y Veronica, una joven pareja de Turín, que prefirieron esperar algunos meses tras la boda para poder hacer realidad su sueño de pasar la luna de miel surcando el mar. Para ellos, las ganas de fiesta fueron el leitmotiv de las vacaciones: “No nos perdimos ni una sola fiesta, bailando hasta muy tarde al lado de la piscina. ¿Nuestra fiesta preferida? La Noche blanca, con los haces de luz que “tiñen” la ropa blanca de todos los presentes y el dj set verdaderamente fascinante. Y después, por la mañana, desayuno en el balcón, respirando el aire fresco del mar: fantástico.

“Un barco entero para mí”

“He disfrutado con las cenas en el Ristorante Club (increíbles el risotto al cabracho y champagne y el solomillo Wellington) y sus magníficas vistas sobre atardeceres infinitos, porque en verano, en el norte, el sol está alto incluso de noche”, nos cuenta Paolo, un miembro de Forlì. “También ha sido maravilloso hallar espacios solo para mí, cosa que, con tantos huéspedes a bordo puede parecer difícil, y aún así… He disfrutado de las cubiertas exteriores, silenciosas e iluminadas, hasta bien entrada la noche, con la sensación de que el barco era todo para mí. Y me ha gustado mucho levantarme temprano, saboreando los primeros cruasanes recién salidos del horno… listo para otra jornada llena de cosas nuevas por hacer, empezando por una nueva excursión en tierra”.