Dos regiones de Italia, dos tradiciones culinarias famosas en el mundo: La Toscana y Sicilia sirven en el plato algunas excelencias inconfundibles. La elección entre estas dos cocinas excepcionales es ardua, pero lo mejor es que en los menús regionales de a bordo podéis probar un poco de ambas. Aquí tenéis un apetitoso "cara a cara" entre algunas de las recetas tradicionales interpretadas por nuestros chefs.

"Dos tradiciones culinarias famosas en el mundo: La Toscana y Sicilia sirven en el plato algunas excelencias inconfundibles."

Entrantes

Sicilia nos llena la boca con los aromas del mar y su sable plateado a beccafico, enrrollado sobre un relleno de especias y frutos secos y acompañado por los sabores típicos de la naranja y el hinojo marinados. La Toscana responde con la tierra, atacando con dos ases como el jamón toscano y el paté de higadillos de pollo sobre pan tostado.

Primeros

Las legumbres son un pilar de ambas cocinas. En la zuppa frantoiana alla lucchese las protagonistas son las judías pintas, con especias y verdura: el aceite crudo es el toque tradicional toscano. El macco de Agrigento, en cambio, es una crema de habas servida con lechuga estofada e hinojo marino, que recuerda los perfumes de la vegetación mediterránea.

Segundos

Dos maneras diferentes de saborear el pescado: el dorado de Sicilia y los guisos de la Toscana. En el atún a la palermitana las especias del salmoriglio (la salsa con base de aceite de oliva, ajo, zumo de limón, orégano, albahaca y pimienta cayena) quedan atrapadas en un cofre de crocante empanado; se aconseja degustarlo acompañado por un concassé de tomate y patatas al azafrán. En el plato de salmonetes guisados toscanos, o bien triglie in guazzetto, la salsa de tomate, las alcaparras y las anchoas otorgan al plato una rotundidad rústica que habla de la tradición de los pueblos de pescadores.

Dulces

¿Cannolo o zuccotto? Los dos postres más icónicos de Sicilia y de la Toscana tienen su origen en la ricotta. El primero la encierra en un canutillo de crujiente masa frita, el segundo la envuelve en la suavidad de una "cúpula" de bizcocho. La única manera de decidir cuál os gusta más es probar los dos.