Nuestro “rito” para empezar la jornada a bordo es sencillo: ¡probamos cada día un desayuno diferente! Dejamos que nos inspire el humor del que estamos, el día que nos espera, el tiempo… y obviamente la curiosidad. En nuestro último crucero a bordo del Costa Diadema lo hicimos así, y nos divertimos muchísimo escogiendo. ¡Seguid nuestros consejos!

"¿Qué desayuno os apetece hoy?"

¿Necesitáis energía? Entonces lo mejor es una tortilla, ¡todos al restaurante! Nosotros la elegimos para cargar al máximo las pilas antes de una vuelta en bicicleta por el paseo marítimo de Palma de Mallorca con los amigos del Club. Nos dejamos tentar por la de espinacas frescas, que nos sirvieron cómodamente en la mesa; después degustamos un salmón ahumado que nos hizo bajar a tierra firme con una sonrisa.

¿Queréis un momento sólo para vosotros?

Llamad al servicio de habitaciones para tomar el desayuno en el camarote. La mejor manera de degustarlo es en el balcón, con vistas al mar: disfrutaréis de la entrada en el puerto desde una perspectiva única, saboreando vuestro café caliente (nosotros decidimos acompañarlo de pan con mermelada) al calor del sol. Un momento de relax maravilloso.

¿Hace falta un toque de frescor?

¡La Heladería Amarillo se encarga! El desayuno allí nos hizo regresar a los sabores que habíamos probado en nuestra parada en Palermo el día anterior… y que se habían quedado en nuestro corazón. A las 11 de la mañana un bollo relleno de helado de pistacho preparado a bordo… y luego a cubierta a disfrutar del sol.

¿Os gusta el sabor de los descubrimientos?

¡Entonces dad una vuelta por los desayunos del mundo! Nos acomodamos en el restaurante Club (como socios Perla Diamante hemos tenido una mesa reservada aquí durante todo el crucero a la hora del desayuno, el almuerzo y la cena) y nos dejamos llevar por nuestra faceta más golosa con los tiernos waffles belgas y las tortitas americanas con fruta fresca. Pero sin perder de vista el desayuno inglés de nuestros vecinos de mesa (con huevos con panceta y otras delicias). Nos quedamos con las ganas de probar también algo salado, ¡y esta es una excusa más para repetir crucero pronto!

¿Estáis indecisos?

Daos una vuelta por el bufé, os ayudará a entender qué es lo que os apetece. Es el mejor lugar para picar entre muchos sabores diferentes: muchos tipos de pan recién hecho, delicados quesos y embutidos… hasta llegar a nuestro rincón preferido, el de los dulces creados por los pasteleros de a bordo. Aquí nuestra preferida es la crostata de mermelada de albaricoque, con la fragancia de su masa y el refrescante toque de la fruta. Con todas estas delicias a vuestra disposición, ¡el día no puede empezar mal!