Ya se sabe que cuando estamos de crucero la vida pasa fácil y alegremente. Nos preguntamos si será porque nos levantamos siempre con una sonrisa. En nuestra opinión, es muy posible. Mientras navegábamos entre las islas del Caribe con Costa Pacifica hemos elaborado para vosotros nuestro vademécum para empezar a lo grande cada día de vuestras vacaciones a bordo: después de todo, ¡lo que bien empieza, bien acaba!

"¿Cómo dar un gran comienzo a nuestros días crucero? Aquí están nuestras cinco reglas de oro."

1) Desayunad cada día en su sitio diferente. ¡Tendréis la impresión de estar viajando el doble! ¿Queréis un par de ejemplos de nuestro último crucero? Compráis un croissant a las siete en el bar y lo coméis paseando por la cubierta. Y el desayuno perezoso, a las once de la mañana en la heladería con una brioche siciliana rellena de helado.

2) No os perdáis el lujo de disfrutar de un hidromasaje al aire libre o de un masaje en el spa como primera actividad del día: despierta suavemente el cuerpo y el espíritu.

3) Oxigenaos. Pasead por la cubierta y respirad sol, mar y viento a vuestro alrededor. Nosotros salimos a correr por la pista y luego nos unimos a la clase de estiramientos al lado de la piscina; os aseguramos que llena los pulmones y el corazón de energía.

4) Quedad para charlar un rato con los socios que habéis conocido la velada anterior. Así decidimos, en el último momento, compartir nuestro día en Fort de France, Martinica, con otros dos cruceristas: vivir una experiencia juntos es la mejor manera de que nazca una amistad.

5) Un día levantaos tempranísimo (nosotros pusimos el despertador a las 5:40). Subid a la cubierta y llegad a popa cuando el cielo todavía está moteado de estrellas. Ahora no tenéis más que sentaros y esperad: el amanecer se estira lentamente sobre la estela del barco y es un momento de belleza perfecto. Iluminará toda vuestra jornada.