La meta veraniega preferida de las familias es naturalmente la playa: la diversión para los más pequeños está garantizada, así como los beneficios para su salud. Pero también en los momentos de ocio en la orilla es necesario mantener un nivel de atención elevada. Enumeramos algunas normas que cabe respetar para gestionar de la mejor forma posible a los niños de 1 a 3 años en la playa.

"Las cremas solares en spray son más cómodas de aplicar; las de color permiten tener la seguridad de cubrir todo el cuerpo del niño. "

Tipo de playa

Es mejor elegir una playa equipada, para poder disfrutar de comodidades útiles para las familias y de servicios higiénicos cercanos y limpios. Buscar uno que disponga de baños con cambiador y a ser posible con una zona de juegos reservada; en cualquier caso es importante disponer de una ducha cerca. Necesitará por lo menos una tumbona con sombrilla para el descanso de los niños (y de los padres). Deje que los más pequeños caminen descalzos por la playa, tanto si es de arena como de guijarros, sin sandalias o zapatos porque les ayudará a reforzar los pies y se sentirán libres.

Las horas más adecuadas

Es necesario evitar los momentos más cálidos de la jornada. Las horas mejores son de las 9 a las 11 y de las 17 a las 19, cuando el sol todavía no está al máximo o empieza a esconderse y en las playas hay menos gente, para disfrutar de un ambiente más seguro y relajante.

El baño

Los baños de los niños son más que nada breves inmersiones del pecho hacia abajo y juegos en la orilla, por tanto no es necesario esperar dos horas desde la última comida. Si durante los primeros días conviene hacerlos entrar en agua de forma gradual, mojando primero la barriga y el cuello, y aumentar poco a poco el tiempo de permanencia, luego los niños tienden a autorregularse. Para saber cuándo es necesario hacerlos salir del agua, es suficiente observar los labios y las manos: se los labios tienden al morado y la piel de las manos está arrugada, ha llegado la hora de hacer una pausa.

Protección de la piel

Es imprescindible una crema protectora estudiada especialmente para ellos y se debe aplicar cada dos horas. Escucha las sugerencias del pediatra, recordando que para los recién nacidos es mejor optar por un factor de protección 60, mientras para los niños de 2-3 años va bien un factor 30-40. La crema tiene que contener elementos nutritivos para la piel, que puede irritarse a causa del contacto con el sol y la arena. Las cremas solares en spray son más cómodas de aplicar; las de color permiten tener la seguridad de cubrir todo el cuerpo del niño. Aunque durante los primeros tres días puede ser útil proteger a los más pequeños con una camiseta blanca de algodón, luego será suficiente protegerlos con la crema.

El equipamiento

Una bolsa para ir a la playa tiene que cargar con todo lo necesario para pasar un par de horas: la crema, una toalla para playa suave o de microfibra para evitar enrojecimientos de la piel y los juguetes (aunque en cantidad reducida). No olvidar llevar un sombrero y vestidos de recambio, eventuales pañales para después de la ducha y toallitas húmedas. Para las picaduras de insectos conviene llevar siempre una pomada antihistamínica. Los mejores alimentos para una merienda son fruta, zumos y agua, no helada y sin gas.

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