Nápoles es una ciudad sin par en Italia, animada y divertida, caótica y ruidosa. Además, ofrece maravillas artísticas, impresionantes vistas del golfo y del Monte Vesubio y una cocina famosa en el mundo entero (la palabra “pizza” lo dice todo). Podría parecer un destino menos adecuado que otros para familias con niños, y sin embargo, los niños también pueden encontrar todo tipo de entretenimiento perfecto para ellos.

"Capodimonte es perfecta para un descanso: alrededor de la Reggia (que alberga un interesante museo de arte antiguo y contemporáneo) se encuentra el Real Bosco, una amplia zona verde y con sombra donde se puede caminar, hacer un picnic y dejar que los niños se diviertan jugando al aire libre. "

Nápoles subterráneo

Bajo la ciudad existe otra ciudad: el subsuelo de Nápoles está atravesado por una red de túneles y escenarios de gran belleza, rico en historias curiosas. Gracias a las visitas guiadas (piazza San Gaetano, 68) se baja a cuarenta metros de profundidad para descubrir este apasionante mundo. La excursión, que se lleva a cabo con total seguridad, es emocionante y adecuada para todas las edades. Se desaconseja sólo a aquellos que sufren de claustrofobia: uno de los pasajes más emocionantes (aunque es opcional) es a través de una estrecha grieta a la luz de las velas, hasta llegar a una encantadora piscina subterránea.

La calle de los pesebres

En Nápoles, los niños pueden vivir el espíritu de la Navidad en cualquier época del año. Via San Gregorio Armeno, en el centro histórico de la ciudad, está llena de talleres y tiendas (abiertos todo el año) repletos de todo tipo de objetos, muebles y accesorios para los pesebres y, en especial, de estatuas de colores que representan, además de a los clásicos pastores, a futbolistas y celebridades.

Capodimonte

Encontrar un rincón tranquilo no es fácil en una ciudad como Nápoles. La zona de Capodimonte es perfecta para un descanso: alrededor de la Reggia (que alberga un interesante museo de arte antiguo y contemporáneo) se encuentra el Real Bosco, una amplia zona verde y con sombra donde se puede caminar, hacer un picnic y dejar que los niños se diviertan jugando al aire libre. En Capodimonte también se eleva el observatorio astronómico, que abre sus puertas para eventos especiales que llevan al descubrimiento de las estrellas tanto a mayores como a pequeños.

La estación de Toledo

Votada varias veces como una de las estaciones de metro más bellas del mundo, Toledo (cerca de la homónima y concurrida calle) está decorada con bellos mosaicos que producen el efecto de estar bajando a las profundidades del mar, y el camino que conduce a las vías está marcado por instalaciones y obras de arte. Una atmósfera de cuento de hadas que merece una visita, incluso cuando no se necesita tomar el metro.

La Mostra d’Oltremare

Uno de los centros de exposiciones más grande de Italia, la Mostra d’Oltremare (via John Fitzgerald Kennedy, 54) tiene muchas atracciones para los más pequeños. Lo cuales se quedarán con la boca abierta ante los espectáculos de agua y de luz de la Fontana dell’Esedra o el castillo que se levanta en las aguas del Laghetto Fasilides. En la Mostra también hay un Teatro dei Piccoli, que ofrece espectáculos para niños, un gran parque lleno de plantas exóticas y un zoo donde se pueden ver animales de todo el mundo y llegar a conocerlos con actividades y talleres.

La pizza

Si hay algo que une a grandes y pequeños es sin duda la pizza, que en Nápoles es una verdadera institución. Además de comer la mejor pizza del mundo, se vive también una experiencia divertida y auténtica. Por ejemplo, Da Michele (via Cesare Sersale, 1/3), donde se preparan solamente la pizza margherita y marinara: una selección limitada, pero fiel a la tradición y con una calidad sin igual. Otra garantía absoluta es Sorbillo (via Partenope, 1 y via dei Tribunali, 38): podéis encontrar cola para entrar, pero vale la pena. En el Presidente (via dei Tribunali, 120) se pueden probar muchas variaciones, todas ellas excelente.

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