Los niños se convierten a menudo en los protagonistas, conscientes o no, de auténticos reportajes familiares. ¿Pero por qué no transformarlos a ellos en fotógrafos? La primera regla es no imponer tecnicismos indeseados. ¿Qué apostamos que las fotos hechas por los niños serán las más bonitas?

"Actualmente, para un “nativo digital”, el selfie representa la única forma de fotografía conocida. En cambio, tenemos que explicar a los pequeños fotógrafos que existe todo un mundo de colores que esperan ser descubiertos fuera de uno mismo. "

1 - El equipo - Si los niños actualmente están acostumbrados a utilizar smartphone y tableta con habilidad, se puede optar también por una cámara fotográfica. La elección de la mejor depende de la edad del niño, que idealmente tiene que tener entre 4 y 5 años. Los fotógrafos orientan a los jóvenes aprendices al uso de las llamadas entry-level: resistentes, a menudo impermeables y perfectas también para los más pequeños.

2 - Instrucciones y… desaparecer - Después de comprar la cámara fotográfica para los niños, será necesario explicarles cómo funciona. Y después de haberles dado las instrucciones bases, el adulto, idealmente, tiene que desaparecer. La sensación que se tiene que dejar al niño es la de sentirse libre, independiente e incluso un poco transgresivo.

3 - Educar a los no selfies - Sugerir a los niños que eviten hacer sólo selfies. Actualmente, para un “nativo digital”, el selfie representa la única forma de fotografía conocida. En cambio, tenemos que explicar a los pequeños fotógrafos que existe todo un mundo de colores que esperan ser descubiertos fuera de uno mismo.

4 - El placer de la instantánea - Las antiguas polaroid se han vuelto a poner de moda. Las cámaras fotográficas digitales son perfectas en el rendimiento, pero se necesita más tiempo para ver el resultado tangible del propio trabajo y los niños podrían aburrirse.

5 - Tratarlos como iguales - Si durante el viaje nos encontramos ante una puesta de sol espectacular, sería correcto dejar a los niños el mismo espacio y las mismas oportunidades de fotografiar que tienen mamá y papá sin darles indicaciones. Los pequeños fotógrafos tienen que sentir que su creatividad tiene un valor no sólo lúdico, que es digno de ser notado y apreciado.

6 - Organizar un contest - Organizar un pequeño concurso en familia. Primer paso: elegir un tema. Algunos ejemplos: la ola más bonita, las nubes más divertidas, las caras más graciosas o más temerosas, la comida más extraña.

7 - No a la perfección - En las fotos hechas por los niños, a menudo, aparecen dedos o incluso están desenfocadas. Se trata de defectos y errores que no se tienen que corregir. La belleza de la foto reside precisamente en la imperfección. Así pues, evitemos regañar o corregir de forma continua.

8 - De la foto al vídeo - Por último, no nos olvidemos que de la foto es posible pasar a hacer un vídeo en un único clic. Los niños adoran imitar a Youtubers e Instagramers. En nombre de la libertad creativa, también el vídeo está permitido. Y, al final de las vacaciones, el montaje con música es obligatorio.

Credits: MONDADORI PORTFOLIO/OLYCOM