¿Os gustan los cruceros? ¡Pues parece que no sois los únicos! Muy a menudo algunos habitantes del mar deciden acompañar a los barcos, haciéndoles de escolta durante trechos más o menos largos. Con un poco de suerte, estando cómodamente a bordo con vuestra familia, podréis tener el placer de señalar con un dedo y guiar la mirada hacia un grupo de delfines o incluso un majestuoso albatros. La naturaleza regala emociones que merecen el esfuerzo de pasar un tiempo mirando hacia el gran azul, a la espera de un posible avistamiento. ¿Listos? ¡Entonces todos a cubierta con prismáticos y cámara de fotos! Los más pequeños pueden llevarse también el cuaderno, para estampar en el papel, con dibujos o apuntes, la sorpresa del encuentro con los animales, a lo largo de la ruta de vuestro crucero.

"Puede que también veáis algún pequeño pájaro negro parecido a una golondrina rozar el agua con su trepidante vuelo: es el pájaro de las tormentas, pequeño de carácter descarado y aventurero."

En el Mediterráneo

¿Qué criaturas se esconden bajo las aguas del Mar Mediterráneo que podríais tener la suerte de avistar? Entre los cetáceos están los más simpáticos, juguetones y, probablemente, los más inteligentes: estamos hablando de los delfines, de los que hay de muchos tipos, por tanto podríais encontrar ejemplares que pertenecen a varias especies y jugar a reconocerlas. Por ejemplo, si son pequeños, de dorso oscuro y costados claros, son delfines listados. Si tienen una banda color arena y un antifaz negro alrededor de los ojos, se trata de la especie llamada delfín común, que podéis encontrar en el Jónico, el Egeo o cerca de Gibraltar. En cambio, si veis alguno un poco más grande, puede que estéis ante el más famoso, el delfín de nariz de botella, el que suele aparecer en las películas y en la televisión. Dejando aparte las especies, si veis uno, prestad atención, podría haber más porque normalmente se mueven en grupos. Pero si no llega ninguna señal de las aguas, no importa, echad un vistazo al cielo: el espectáculo no está solo entre las olas. Por ejemplo, sentiréis la presencia de las omnipresentes gaviotas y, desde vuestra privilegiada perspectiva de a bordo, tendréis la oportunidad de admirar su estilo de vuelo mientras siguen al barco. Pero puede que también veáis algún pequeño pájaro negro parecido a una golondrina rozar el agua con su trepidante vuelo: es el pájaro de las tormentas, pequeño de carácter descarado y aventurero. Puede verse incluso de noche, en mar abierto, en condiciones meteorológicas poco favorables.

En los océanos

Bajo los ilimitados desiertos azules de los océanos se esconde mucha vida. La que de vez en cuando asoma la cabeza entre las olas es solo una mínima parte, y también en este caso, los incurables protagonistas son los delfines, que nunca se quedan en segunda fila. Pero en el océano Atlántico, en el Pacífico y en el sur del océano índico, les roba algo de protagonismo el rey de las aves marinas, el albatros. No debería costaros reconocerlo, gracias a su apertura alar de récord que, dependiendo de las especies, puede variar de los 175 cm a los 360 cm. Sorprended a vuestros pequeños explicándoles que el albatros es un verdadero aviador, que puede volar durante 800 km sin perder velocidad, planeando sobre las olas del mar. Si estáis en el Atlántico norte, podríais tener la suerte de avistar al fulmar boreal: no es tan rápido como el albatros, pero recorre kilómetros y kilómetros de océano. Parecido a una gaviota, pero más robusto y con un cuello más grueso, es un pájaro amante de los viajes largos y que no pierde sus costumbres: de vez en cuando regresa al mismo lugar para poner un único huevo, y hasta ese momento nunca se ha perdido… ¡o eso dicen!

En los mares fríos

En cambio, si mientras admiráis la belleza de los fiordos escandinavos o de las encantadoras costas en el extremos sur de América, vuestro ojo se sintiera atraído por algún soplido, podríais estar viendo un grupo de orcas. Si ese fuera el caso, las reconoceríais fácilmente por el negro brillante de sus dorsos, las dos manchas blancas al lado de los ojos y en vientre claro. Explicad a los más pequeños que las largas aletas dorsales de las ocas son las que las diferencian: son más altas y erectas las de los machos, curvas y blandas las de las hembras. Cerca de la costa noruega se pueden ver, con un poco de suerte, los dorsos brillantes y las grandes aletas de los cachalotes, rorcuales y yubartas. Si estáis lo suficientemente cerca de la costa prestad atención a las sulas, grandes pájaros blancos y ahusados, que se lanzan al mar en busca de peces.

¿Qué hace falta?

Tener buen ojo y mucha paciencia ante todo, pero un poco de tecnología también ayuda. Una cámara de fotos con un buen zoom y unos buenos prismáticos, como los 10x50, ideales para los avistamientos en mar, pueden ser ideales para vosotros. Estimulad a los más pequeños a llevar un diario de naturaleza de estos encuentros, mientras que en casa podrán recrear los momentos únicos vividos a bordo, enriqueciendo su cuaderno con las fotos que os hayáis tomado. Así que no os queda más que disfrutar de el “safari fotográfico” de a bordo en la mejor (y más salvaje) de las compañías.

Credits foto: AGE/MONDADORI PORTFOLIO