Para los adolescentes, las vacaciones son uno de los momentos más especiales e inolvidables de su vida, gracias a todas las ocasiones de diversión y despreocupación que les permiten hacer nuevos amigos y experimentar los primeros flechazos. Y esto sucede incluso más durante un crucero. A bordo, hay muchas posibilidades de conocer y socializar con jóvenes procedentes de cualquier lugar del mundo. El barco es una isla feliz hecha de independencia –los padres pueden disfrutar de muchos momentos para ellos mismos con toda la tranquilidad del mundo, con la seguridad de que sus hijos están en manos de animadores calificados – y de muchísimos atractivos siempre al alcance de la mano. Desde la sala de juegos, al cine 4D, los torneos organizados en el campo polideportivo, las veladas, las cenas temáticas y las verbenas en la piscina o las fiestas nocturnas en la discoteca. En definitiva, muchas oportunidades de encontrar y conquistar a una “media naranja” en un ambiente y un escenario únicos y muy románticos: en medio del mar, bajo el resplandeciente sol de día, o a la luz de la luna y las estrellas por la noche. ¿Y los padres? ¿Cómo deberían comportarse en estas ocasiones? Aquí tenéis 5 consejos para ayudar a los adolescentes a “gestionar” un “amor de vacaciones”.

"Animadlos a intercambiar un contacto con su nuevo amor para profundizar con calma la relación una vez en tierra, después de las vacaciones."

1) No banalicéis sus sentimientos, pero haced que toquen con los pies en el suelo

No infravaloréis los sentimientos de vuestros hijos e hijas, pero recordadles que en vacaciones estos tienden a amplificarse, con la complicidad del contexto, la alegría y la despreocupación del momento. Nadie ha dicho que el amor conocido a bordo vaya a ser un amor para toda la vida.

2) Dadles libertad, pero estableced unos límites

El crucero es el mejor lugar para disfrutar de la libertad tan ansiada por los adolescentes. Pero establaced unos límites que les ayuden a no ser demasiado invasivos en las vacaciones de su nueva “media naranja”. ¿Algún ejemplo? Desaconsejadles que sigan a la otra persona por todo el barco buscando un contacto incluso cuando está con su familia, o que se pongan celosos por cualquier cosa.

3) Cultivad el diálogo

Los hijos necesitan el apoyo de sus padres mucho más de lo que aparentan, especialmente en un contexto vacacional, donde todo puede pasar más rápidamente. Si os involucran en su enamoramiento, aparentad disponibilidad para compartir y, sobre todo, animadlos a intercambiar un contacto con su nuevo amor para profundizar con calma la relación una vez en tierra, después de las vacaciones.

4) No seais invasivos

Estar cerca de vuestros hijos y apoyarlos no os autoriza a invadir su espacio: evitad los interrogatorios, curiosear entre sus cosas o entre sus mensajes o controlarles desde la cubierta cuando están en la piscina con sus amigos o, aún peor, ¡desde la terraza de la discoteca!

5) Dadles ánimo si el otro no les corresponde

Las primeras veces que los adolescentes se cuelan por alguien lo perciben como si fuera amor puro y absoluto. E igual de elevado es el sufrimiento si se les rompe el corazón. Apoyad a vuestros hijos si no son correspondidos, recordadles lo bellos que son tanto por dentro como por fuera y animadlos a conocer a otras personas. El barco es el escenario de tantos encuentros, ¡que sería una pena pararse en el primero! Además, cuando se cierra una puerta se abre… ¡un portal!