En algún lugar del Tíbet, escondido por las montañas y las nubes, se esconde el secreto de Shambhala, una tierra mística a la que solo pueden llegar unos pocos elegidos y donde no existen el sufrimiento y la vejez. Su capital, Kalapa, es una ciudad de indescriptible belleza, dominada por un palacio que irradia en el cielo una luz clara como los diamantes. Parece una meta turística imperdible, ¿verdad?, lástima que nadie sepa dónde se encuentra; muchos la han buscado, pero Shambhala sigue perteneciendo (por ahora) a los mitos y leyendas.

"Según las profecías, cuando en el futuro la civilización caiga presa de la barbarie, el rey de Shambhala guiará un ejército para derrotar a las fuerzas del mal inaugurando una nueva era de prosperidad. "

El origen del mito

En sánscrito shambhala significa “lugar de paz, silencio, felicidad”. Es un concepto central en el budismo tibetano, citado en algunos textos antiquísimos, por ejemplo, el Kalacakra Tantra, y también en textos anteriores de la cultura Zhangzhung. Según las profecías, cuando en el futuro la civilización caiga presa de la barbarie, el rey de Shambhala guiará un ejército para derrotar a las fuerzas del mal inaugurando una nueva era de prosperidad. También los textos hindús hablan de Shambhala (la llaman Aryavartha) como la tierra de la que llegará el salvador del mundo, Kalki-avatara, la décima y última encarnación del dios Vishnu.

Dónde está

La ubicación exacta del reino de Shambhala, que por otra parte tanto podría ser un lugar físico como espiritual, es obviamente desconocida. Las varias tradiciones y leyendas locales lo sitúan en diferentes puntos del mapa: en Tíbet, escondida entre las montañas Kunlun; o en Punyab, entre India y Pakistán; en la frontera entre la región china de Sinkiang y Mongolia; en algunos puntos de Siberia e incluso en las frías llanuras árticas.

En busca de Shambhala

Las primeras historias sobre el misterioso reino de “Xembala” llegaron a Occidente en el siglo XVII por dos jesuitas portugueses, Estêvão Cacella y João Cabral, los primeros europeos que llegaron a Bután. El mito de Shambhala se puso de moda en los círculos esotéricos y espirituales durante el siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX muchos exploradores se aventuraron en su busca. Llamó también la atención de los nazis, que enviaron expediciones al Tíbet en los años treinta, y de la policía secreta soviética; esta increíble historia se narra en el libro Shambhala roja de Andri Znamenski.

Novelas y videojuegos

El reino de Shambhala fue una de las fuentes de inspiración del escritor inglés James Hilton para Shangri-La, el valle escondido entre las montañas del Tíbet donde se ambienta su novela Horizontes perdidos (llevado al cine por Frank Capra en 1937). Shambhala también aparece en el videojuego para PlayStation “Uncharted 2: El reino de los ladrones” (2009).

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