Las consultamos con regularidad todos los días, dando por descontado que son seguras e incluso infalibles. Pero las previsiones del tiempo son el resultado de una ciencia compleja y en continua evolución. Estas son algunas de las curiosidades y nociones científicas útiles para entender mejor cómo funcionan.

"Las previsiones del tiempo siguen siendo una cuestión de probabilidades y se basan por definición en la incertidumbre"

Los primeros intentos

En los albores de la civilización humana, las previsiones meteorológicas se basaban en una mezcla de supersticiones y observaciones empíricas poco seguras. Los babilonenses, por ejemplo, examinaban la forma de las nubes, en la China antigua se observaban las estrellas, mientras en época clásica los griegos mezclaban a menudo la astrología con la mitología. Con el paso del tiempo la meteorología se ha transformado en ciencia gracias a la invención de instrumentos de medición (como el termómetro de Galileo o el barómetro) y a la clasificación de los eventos atmosféricos a gran escala, bajo el impulso de las grandes exploraciones terrestres y vía mar.

La meteorología en época moderna

Las previsiones del tiempo hicieron su aparición absoluta en el periodico “Times” el 1 de agosto de 1861, seguidas de los primeros servicios meteorológicos en Francia (1863) y en Italia (1866). Pero la meteorología como la conocemos actualmente nació sólo en el siglo XX, con la formulación y la evolución de modelos matemáticos cada vez más cuidados y el desarrollo de ordenadores (en la década de los 50) capaces de procesar una amplia cantidad de datos.

Los ordenadores dan los números

Los fenómenos atmosféricos se describen a través de una serie de ecuaciones que, tras introducirlas en los ordenadores, permiten anticipar el tiempo que hará. Los tres elementos fundamentales útiles para las previsiones son la presión atmosférica, la temperatura y la humedad del aire. Se recopilan mediante estaciones en el suelo y mediante satélite y luego se elaboran con calculadores según modelos matemáticos de previsión.

¿Por qué a veces las previsiones se equivocan?

Los motivos son múltiples, pero hay dos que pesan más que otros. El primero es que los instrumentos meteorológicos no cubren todos los rincones del planeta y, por tanto, la calidad de la previsión no es fiable al 100%. El empleo de los satélites ha mejorado sin embargo las cosas: el informe meteorológico es de fiar para el día siguiente en el 80% de los casos. En segundo lugar, las previsiones del tiempo siguen siendo una cuestión de probabilidades y se basan por definición en la incertidumbre. Actualmente la fiabilidad es muy elevada en los primeros 2-3 días, con un límite de predictibilidad que supera por poco los 6 días. Más allá, y hasta un máximo de 15 días, se puede hablar sólo de líneas de tendencia, propensas a sufrir fácilmente variaciones.

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