Las tradiciones del 31 de diciembre son muy dispares en cada lado del mundo, pero todas tienen algo en común: ¡los ritos para atraer la suerte en el nuevo año! Siempre hay algo que pedirle al año que está por llegar, en cada latitud, y los modos curiosos en los que se desea bienestar y suerte pueden ser de lo más disparatado y singular. Los cruceristas, para los que no existen límites, pueden encontrarse en cualquier parte, así que siempre es mejor saber cómo asegurarse la suerte según las costumbres de las metas donde uno está.

"Cuando llega la medianoche del 31 de diciembre, además, en los templos budistas resuenan los 108 toques de campana de la ceremonia del Joya no kane, según la cual estas campanadas deberían ser capaces de borrar los 108 pecados humanos."

Vassilopita y granadas en Grecia

En Grecia la tradición manda “romper una granada”. Quien entra en casa el día de Nochevieja debe romper una granada contra el suelo: cuantos más granos salgan rodando, más será la buena suerte para los habitantes de la casa. Además, existe un dulce que se prepara para la ocasión: se trata de la vassilopita, un bizcocho de pan dulce con algunas monedas en la masa; encontrarlas significa que se va a tener buena suerte (¡pero cuidado con los dientes!). Quien también espera con mucha emoción el paso del año viejo al nuevo son los niños: los regalos en Grecia los trae San Basilio el día 1 de enero.

Las doce uvas en España

Si celebráis la Nochevieja en España, no podéis no comeros las 12 uvas cuando llega la medianoche: una uva por cada campanada del reloj de la Puerta del Sol de Madrid, con el que se sincroniza todo el país. Una uva por cada campanada y por cada mes del año nuevo para desearse buena suerte y salud. El brindis llega después de las uvas; hay que chocar con las copas tres veces, al son de la fórmula que acompaña los brindis españoles: “arriba, abajo, al centro y pa’ dentro”. A veces se meten anillos de oro en las copas porque son símbolo de prosperidad.

Los colores del Caribe

En el Caribe, como en buena parte de América Latina, los colores tienen un significado. Vestirse de verde atraerá los buenos negocios y el bienestar económico; vestirse de rojo ofrecerá un futuro brillante; el amarillo nos traerá suerte en el trabajo; y el blanco será auspicio de salud durante 365 días. Pero el año que se avecina también se vive como una oportunidad para renovarse. En Santo Domingo la particularidad es que la transformación pasa también por limpiar la casa, y a esta tarea se dedica el primer día de enero. El resultado es todavía más eficaz si a la limpieza se une la pintura de las paredes. Y esto no es todo, presas de un auténtico “ímpetu de cambio”, los dominicanos limpian también cuidadosamente los armarios y renuevan el guardarropa, deshaciéndose simbólicamente de la ropa vieja para sustituirla con prendas nuevas.

Las tradiciones brasileñas

En Brasil, durante el Réveillon (Nochevieja) hay que vestirse de blanco, símbolo de paz y armonía, para garantizarse un año de serenidad. En la costa, ya en las pequeñas comunidades de pescadores como en las grandes ciudades cerca del mar, durante los días que preceden al 31 de diciembre o la misma noche, se ofrecen regalos a Yemanjà, la diosa del mar de la tradición afro-brasileña. Las ofrendas se entregan a la corriente marina: si se las lleva hacia el fondo, el año será próspero y el mar, benévolo. En la orilla de las playas, siempre hay grupos de brasileños “saltando las olas”: quien consigue saltar siete pequeñas seguidas, ¡tendrá un buen año! Estos ritos especiales tienen sus raíces en las antiguas tradiciones de origen africano, importadas por los esclavos que llegaron a Brasil junto a los colonizadores portugueses a partir del siglo XVI.

¡Feliz Shōgatsu!

Si nos movemos hacia el extremo oriente, llegamos a Japón. Aquí, el Shōgatsu, la Nochevieja japonesa, es una festividad muy celebrada y con muchas tradiciones que siguen respetándose con devoción, empezando por la mesa: la vigilia del inicio del año nuevo no pueden faltar los Toshikoshi soba, unos espagueti de trigo sarraceno que se piensa que alargan la vida (justo porque son muy largos) y traen suerte y riqueza, probablemente porque antiguamente se usaban en las oficinas de oro y plata para recoger los residuos de polvos preciosos esparcidos por el local. Cuando llega la medianoche del 31 de diciembre, además, en los templos budistas resuenan los 108 toques de campana de la ceremonia del Joya no kane, según la cual estas campanadas deberían ser capaces de borrar los 108 pecados humanos, purificando así a todos los creyentes; mientras que el primer día del año es el momento de las “primeras veces”. Las familias, por la mañana temprano, se encuentran en las playas y montañas a admira la Hatsuhinode, la primera aurora del año y suelen hacer su primera visita a los templos budistas o a los santuarios sintoístas, como manda la tradición Hatsumōde; como también es tradicional limpiar la casa y que los comerciantes expongan sus nuevas mercancías.

En resumen, en cada país hay una Nochevieja, ¿estáis listos para viajar hacia el año nuevo?

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