El 20 de julio del 1969, el astronauta Neil Armstrong, con su compañero Buzz Aldrin, pisó por primera vez el suelo lunar, pronunciando la memorable frase: “Un pequeño paso para un hombre, un gran paso para la humanidad”. En el 2016 se celebra el 47° aniversario de la histórica misión Apolo 11 y, aunque los intereses de la Nasa han cambiado mucho (Marte en primer lugar), la Luna sigue representando un símbolo de la exploración espacial, metáfora de que los sueños del hombre no tienen límites. Estas son algunas curiosidades sobre el satélite terrestre y algunos simples consejos para observarlo en el cielo nocturno.

"Existen diversas teorías que explican el origen de la Luna. Según una de las más acreditadas, nuestro satélite se formó tras la colisión de un asteroide grande como Marte con nuestro planeta. "

Luna azul

En un año tenemos normalmente 12 lunas llenas, una por cada mes. Las fases lunares se repiten de hecho cada 29 días, coincidiendo casi siempre con el mes en nuestro calendario. Pero cada dos-tres años tenemos dos lunas llenas en un mismo mes: la segunda luna llena recibe el nombre de “Luna azul”, aunque no se produzca ningún cambio efectivo de coloración (el origen popular del nombre es desconocido). Este fenómeno se verificó la última vez en el mes de julio del 2015, mientras la próxima cita está prevista para el mes de enero del 2018.

El lado oculto de la Luna

A causa de la rotación sincrónica con nuestro planeta, la Luna tiene un llamado lado oscuro que no se puede observar desde la Tierra. La cara oculta de la Luna ha despertado desde siempre la curiosidad de los científicos, pero nunca han podido estudiarla a fondo. La imposibilidad de establecer una comunicación directa ha impedido siempre el desembarco de una aeronave; sin embargo, la China ha anunciado que ha encontrado una solución para poner en marcha una misión de exploración (sin equipamiento) en el 2020. Se llamará Chang’e 4.

Un pedazo de Tierra en el cielo

Existen diversas teorías que explican el origen de la Luna. Según una de las más acreditadas, nuestro satélite se formó tras la colisión de un asteroide grande como Marte con nuestro planeta. El material que se separó de la Tierra acabó en la órbita, compactándose por efecto de la fuerza de gravedad.

Algunos números

La superficie de la Luna es de 37.930.000 km2, ligeramente inferior a la del continente asiático. Nuestro satélite se encuentra a 384.400 km de la Tierra. Para llegar hasta él a paso rápido (5 km/h) un hombre tardaría 8 años y medio. La cara visible de la Luna está cubierta por aproximadamente 300.000 cráteres con un diámetro de por lo menos un quilómetros cada uno. La distancia entre la Luna y la Tierra aumenta 3,8 cm cada año, por efecto de la acción combinada de la atracción gravitatoria y de los movimientos relativos de los dos cuerpos.

Cómo observar la Luna

Primero de todo los instrumentos esenciales, al alcance de la mano de cualquier astrónomo “aficionado”: un prismático sencillo (es suficiente uno de 6 x 30) y un bloc de notas para apuntar la hora, el lugar y los detalles del avistamiento. Para no limitarse a “mirar” y dar en cambio un sentido a la observación es necesario tener un mínimo de familiaridad con las zonas principales de la superficie lunar (mares y montañas). Por ello vale la pena perder unos minutos estudiando algún mapa, de los que se encuentran fácilmente por internet, y luego intentar localizar con el propio prismático los diversos objetivos. El puente de un barco puede ser el lugar ideal para improvisarse como nuevos Galileos y seguramente una de las posiciones más sugestivas posibles: recomendamos buscar un lugar oscuro y lejos de una fuente de luz directa y disfrutar el espectáculo sobre el mar.

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