El 22 de abril es la Jornada de la Tierra. Esta jornada, instituida por la ONU para promover la protección del planeta, representa un momento de reflexión sobre los temas medioambientales más importantes, como la contaminación, el cambio climático, la protección de especies en peligro de extinción y el agotamiento de recursos no renovables. Estas son las cosas que es necesario saber sobre esta jornada, para compartir la conciencia sobre el medio ambiente y para contribuir a hacer que sea más vivible y feliz.

"Uno de los puntos clave de la Jornada de la Tierra 2016 se refiere a la invitación, que se extiende a todos los habitantes del planeta, a plantar árboles o semillas en los lugares en los que sea posible hacerlo."

Un poco de historia

Las Naciones Unidas celebran la Jornada de la Tierra cada año, exactamente un mes y dos días después del equinoccio de primavera. La idea de esta celebración se remonta al 1962 y se atribuye al senador americano Gaylord Nelson, con el apoyo del entonces presidente John Fitzgerald Kennedy. Pero la primera histórica Jornada de la Tierra se celebró sólo 8 años después, en el 1970, a raíz de las movilizaciones que provocaron el derrame de petróleo de un pozo de la Union Oil en Santa Barbara (EE.UU.).

Por qué es importante

Con el paso de los años, la creciente sensibilidad sobre los problemas de tipo ecológico han transformado la Jornada de la Tierra en un evento de dimensión global, capaz de implicar con iniciativas y campañas educativas cada vez a más países (192 en el 2015) y capaz de preparar el terreno para encuentros políticos sin precedentes, como la Cumbre de Río del 1992 (oficialmente: United Nations Conference on Environment and Development), la primera conferencia mundial de los jefes de Estado dedicada al medio ambiente.

Un árbol por el planeta

Tal como sucedió en la edición anterior, uno de los puntos clave de la Jornada de la Tierra 2016 se refiere a la invitación, que se extiende a todos los habitantes del planeta, a plantar árboles o semillas en los lugares en los que sea posible hacerlo” (si se desea incluso en el jardín de la propia casa) con el objetivo de llegar a 7,8 millardos de árboles plantados durante el 50 aniversario de la celebración, que será en el 2020. Según los cálculos oficiales, las “acciones verdes” son ya más de 2 millardos y el objetivo para este año es alcanzar la cuota de 3 millardos.

Compromiso cotidiano

Algunas sugerencias para contribuir de forma concreta en la salud de la Tierra:

  • Dejar de utilizar el plástico de usar y tirar. Es mejor utilizar bolsas de tela para hacer la compra y elegir, en la medida de lo posible, alimentos que utilicen un envasado ecosostenible (por ejemplo vidrio).
  • Implementar el compostaje de residuos. Cada año millardos de kilos de alimentos acaban inútilmente en el vertedero de basura y, para evitarlo, es necesario reciclar fondos de café, filtros de té, cáscaras de huevo, cáscaras de nueces y residuos vegetales para fabricar el compost y utilizarlo como fertilizante.
  • Reducir el consumo de carne, cuya industria es responsable de aproximadamente el 20% de las emisiones de gas invernadero a nivel mundial. Para empezar, adherir al Meatless Monday movement, comprometiéndose a no comer carne el lunes de cada semana.
  • Eliminar correctamente los residuos electrónicos (e-waste), destinando a la eliminación por separado los materiales que componen los dispositivos. Los residuos de equipos electrónicos contienen muchas sustancias tóxicas, como plomo, mercurio y cadmio, y no se pueden abandonar en el medio ambiente ni destinar a la incineración, es necesario llevarlos al centro de recogida selectiva más cercano y ocuparse de colocarlos en el contenedor correcto.
  • Dejar de utilizar el correo tradicional en papel y, en general, evitar imprimir con el ordenador los documentos que no sean necesarios. Según las valoraciones oficiales de la ONU se talan aproximadamente 100 millones de árboles al año para generar el llamado correo basura.
  • Comprar productos locales: los alimentos a kilómetro cero son a menudo más frescos y saludables, pero sobre todo permiten reducir la cantidad de emisiones de anhídrido carbónico necesario para transportar los alimentos del fabricante a tu plato.

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