Escalofríos, terror, espanto y… mucho, mucho dinero. En la actualidad, en muchos países, Halloween es una fiesta secundada solo por la Navidad en cuanto a impacto cultural y económico. En los últimos veinte años ha arraigado un poco por todas partes y se ha impuesto a las más variadas tradiciones locales. Vamos a descubrir un poco mejor algunos aspectos tal vez poco conocidos de la fiesta del “truco o trato”.

"Es el motivo por el que la figura de la bruja es una de las más importantes de la fiesta. La mejor manera de ver a una en la noche de Halloween parece ser ponerse la ropa al revés y caminar hacia atrás."

Una fiesta italiana

Halloween no la inventaron los estadounidenses, sino los antiguos romanos, que partieron del Samhain celta, el “fin de año” que el 31 de octubre separaba el verano del invierno, y la convirtieron en la fiesta de los muertos. Más tarde fue el papa Bonifacio IV quien cristianizó la fiesta relacionándola con el día de Todos los Santos, en el siglo VII. En los EE. UU. se instauró a mediados del siglo XIX con las olas migratorias irlandesas que importaron sus tradiciones, transformándola al mismo tiempo en una fiesta laica.

Los negocios

Especialmente en los Estados Unidos, Halloween mueve una economía de dimensiones enormes: según las estadísticas de los últimos años, unos 160 millones de americanos lo celebran, y se gastan por cabeza una media de 75 y 80 dólares entre disfraces, calabazas, dulces y accesorios de todo tipo. En total, se habla de un negocio que supera los 7000 millones de dólares. Hay otros países en los que Halloween se está convirtiendo en un negocio cada vez más relevante, aunque en menor medida: está creciendo sobre todo en Gran Bretaña, donde se gastan más de 450 millones de esterlinas al año, y en Alemania, donde se calcula un desembolso de 200 millones de euros.

¿Por qué el color naranja?

No es únicamente el color de las calabazas, también evoca tradicionalmente el concepto de fuerza: además de celebrar el otoño, el color-símbolo de la fiesta se refiere a la virtud de la energía vital. En cuanto al color negro, es la relación intuitiva con el mundo de la noche y de las fuerzas oscuras. Dos colores en oposición, para una fiesta que se enfrenta a la muerte contraponiéndola a la potencia de la vida.

Jack-o’-lantern

La calabaza con la cara recortada e iluminada por una vela tiene su origen en una antigua leyenda irlandesa: se inspira en la hortaliza (en realidad la leyenda habla de un nabo) que utiliza el herrero borracho Stingy Jack como porta candela para peregrinar entre el Paraíso y el Infierno, tras haber firmado un pacto con el diablo.

La piel de la vida

En los EE. UU. existe una tradición de Halloween no demasiado conocida en otros lugares. Consiste en pelar una manzana con un cuchillo para descubrir cuánto tiempo se va a vivir: quien consigue pelarla sin interrupciones, tiene garantía de gozar de una larga vida.

Los Muertos de hambre

En Hong Kong se celebra un Halloween parecido al americano, pero con algunas diferencias. Se trata de la fiesta de los Muertos de hambre y el rito principal consiste en encender unas hogueras y ofrecer comida a los fantasmas para aplacar su hambre y evitar que dirijan sus apetitos sobre las personas.

Las brujas de Salem

Salem es una ciudad del estado de Massachusetts tradicionalmente relacionada con la brujería, tanto que se considera la “capital de Halloween”. Se cuenta que la noche del 31 de octubre se reunían allí las brujas para celebrar sus ritos: ese es el motivo por el que la figura de la bruja es una de las más importantes de la fiesta. La mejor manera de ver a una en la noche de Halloween parece ser ponerse la ropa al revés y caminar hacia atrás.

13 dulces

Para respetar la tradiciónque las actuales costumbres americanas han heredado del antiguo Samhain celta al pie de la letra, hay que hacer el “truco o trato” 13 veces, llamando a 13 puertas diferentes y pronunciando la fatídica frase 13 veces. Otra curiosidad: el 2 de noviembre, el día de difuntos, la tradición cristiana tenía la costumbre de recoger comida para los mendigos a cambio de que ellos rezaran por los muertos.

El miedo de Halloween

Halloween está tan difundido en nuestra cultura que existe una fobia científicamente diagnosticada: la samhainphobia. Consiste en un miedo irracional a este evento, comparable al miedo a las arañas (aracnofobia) y al miedo a los cementerios (coimetrofobia). Asociada al miedo a los fantasmas (fasmofobia), a las brujas (wiccafobia) y a la noche (nictofobia).

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