En las noches entre el 10 y 13 de agosto muchos esperarán la oscuridad para dirigir la mirada hacia el cielo. Esta es la mejor época del año para observar las estrellas fugaces, o más precisamente, el fenómeno luminoso generado por la lluvia de meteoros de las Perseidas. Descubramos juntos algunas curiosidades y consejos para disfrutar del espectáculo.

"Según la leyenda, las estrellas fugaces son el testimonio de su sacrificio - por eso que se les llama “lágrimas de San Lorenzo”. Quienes las ven en el cielo pueden pedir un deseo, que pronto se hará realidad."

La ciencia de las estrellas fugaces

Lo que comúnmente llamamos “estrellas fugaces” tienen poco que ver con las verdaderas estrellas. Los rastros de la luz (meteoros) que vemos en el cielo son, en realidad, el resultado del impacto entre la atmósfera de la Tierra y los restos de un cometa (generalmente polvo y hielo). Los fragmentos, que viajan a una velocidad de decenas de kilómetros por segundo, empiezan a arder cuando entran en contacto con la atmósfera, dando lugar a una lluvia de meteoros visibles durante pocos instantes a simple vista.

¿Qué son las Perseidas?

Cada lluvia de meteoros recibe su nombre de la constelación de la que aparentemente se originan los rastros luminosos. Los meteoros visibles todos los años durante el verano parecen provenir de la constelación de Perseo. Las “bolas de fuego” que iluminan las noches a mediados de agosto vienen, en realidad, del cometa Swift-Tuttle, un cuerpo celeste de unos 10 kilómetros de diámetro que gira alrededor del Sol y que, de hecho, forma parte de las Perseidas. El cometa pasa cerca de la Tierra sólo periódicamente (la última vez fue en 1992, el próximo será en 2126), pero sus restos se cruzan con la órbita de la Tierra cada verano, iluminando el cielo nocturno. Este año se espera que el pico de visibilidad de la lluvia sea entre el 11 y el 12 de agosto.

La noche de San Lorenzo

En algunos países tradicionalmente católicos, especialmente Italia y España, la noche de las estrellas fugaces se celebra por excelencia el 10 de agosto, fecha que recuerda el martirio del diácono Lorenzo, que tuvo lugar en Roma en el año 258. Según la leyenda, las estrellas fugaces son el testimonio de su sacrificio - por eso que se les llama “lágrimas de San Lorenzo”. Quienes las ven en el cielo pueden pedir un deseo, que pronto se hará realidad.

Para verlas

Lo primero que hay que hacer es deshacerse de la contaminación lumínica todo lo posible. En este sentido, la ciudad no ayuda a tener una visión perfecta, así que es mejor optar por la montaña, el campo o la playa, y en general, los lugares alejados de fuentes de luz directa. Las estrellas fugaces son enemigas de la prisa: hay que armarse de paciencia y, si se puede, esperar tumbados, tratando de no concentrar la mirada en un único punto del arco celeste. Y si sentís la necesidad de echar un vistazo al smartphone, intentad resistir por una vez: además de distraeros, la luz procedente de la pantalla deslumbrará los ojos, que tendrán que volver a acostumbrarse luego a la oscuridad. En ausencia de nubes y con una buena combinación de atención y suerte se pueden interceptar incluso 100 rastros luminosos por hora.

Credits photo: Zumapress/Mondadori Portfolio