La Psicología Positiva es una disciplina desarrollada por el psicólogo americano Martin Seligman (uno de los más citados del mundo en los manuales) y difundida a partir de la década de los 90 gracias a su libro Aprenda optimismo. Seligman ha recopilado y analizado las investigaciones científicas sobre el tema, llegando a la conclusión de que las personas que sienten emociones positivas viven más tiempo y disfrutan de mejores condiciones de salud respecto a los demás. La felicidad es debida, lejos de ser un concepto abstracto y según el psicólogo americano, a la capacidad de valorar de forma positiva nuestro pasado y nuestro futuro. Los ingredientes básicos son las emociones, las capacidades relacionales y el sentido que se desea dar a la existencia. De sus libros se pueden deducir 10 reglas de oro para prepararse a este estado psicofísico de positividad, que puede ser duradero y no efímero como se tiende a creer. Son las siguientes.

"Sentirse parte de algo, perseguir una finalidad convierte la propia existencia en algo más intenso y satisfactorio."

1. Expresa tus emociones

Nos han enseñado desde siempre que sonreír es sinónimo de felicidad, pero no siempre es verdad: en la North Carolina University se ha calculado que en una conversación la relación ideal entre frases positivas y negativas es de 3 a 1. Por tanto, manifiesta libremente tus emociones a los demás, sin reprimirlas: si estás de acuerdo, demuestra empatía con los gestos de las manos (pulgar hacia arriba), una palmada en la espalda o incluso una sonrisa; si en cambio no estás de acuerdo, expresa tu opinión tranquilamente, te ayudará a aumentar la autoestima y a tomar mayor consciencia de ti mismo.

2. Haz planes

De una cena a unas vacaciones, hacer planes ayuda a vivir mejor porque nos permite estar ya en modalidad positiva.

3. Aprovecha tus talentos

Utiliza tus capacidades en todas las actividades de la vida. Si tienes dotes organizativas, ponlas al servicio de la familia y de los amigos y también del trabajo: la empatía y la autoestima empiezan también por aquí, por sentirse útiles no sólo para uno mismo sino también para los demás.

4. Busca los desafíos

Sin exagerar, haz que las cosas sencillas sean más excitantes. Por ejemplo, intenta hacer la compra con mayor velocidad que la última vez, o cambia de camino para llegar a tu destino: te ayudará a mantener el cerebro entrenado y a tener un enfoque explorador.

5. Comparte

Cuando las cosas no funcionan bien, los demás pueden ayudarte a mejorar la moral. Habla de ti mismo sin temor.

6. Sé empático

Demuestra entusiasmo frente a quienes están contentos: pregúntales lo que ha hecho que se sientan felices y por qué. Esto refuerza los lazos de unión y transmite buen humor.

7. Date una finalidad

Tanto si se trata de un éxito en el trabajo o una familia feliz, busca el objetivo de tu vida, tanto a nivel general como “temporal”. Sentirse parte de algo, perseguir una finalidad convierte la propia existencia en algo más intenso y satisfactorio.

8. Invierte en el trabajo

Dedica tiempo a encontrar tu espacio en el trabajo. Pregúntate si eres feliz con lo que haces y, si la respuesta es no, intenta serlo, a costo de hacer grandes cambios. Si te enfrentas a ellos con entusiasmo, regalan bienestar y aportan resultados positivos.

9. Analiza los resultados

Reflexiona con calma sobre los resultados que obtienes, grandes y pequeños, positivos o negativos. Entenderás los porqués más profundos y las dinámicas, cosas que te serán útiles para enfrentarte a los próximos retos.

10. Busca nuevos objetivos

Piensa de forma estratégica a largo plazo: escribe sobre un papel tus objetivos al inicio del año, pero piensa también en los de los próximos 10 años. La vida está siempre llena de ocasiones, cambios, desafíos y satisfacciones.

Credits photo: Mondadori Portfolio/Age Fotostock