Qué mejor descripción se puede dar de esta ciudad llegando desde el mar en barco, que las palabras del escritor y poeta inglés David Herbert Lawrence: “Y de repente, allí está Cagliari: una ciudad desnuda que se alza escarpada, dorada, apilada desnuda hacia el cielo desde la llanura que inicia en la profunda bahía sin formas […] La ciudad se amontona hacia lo alto, casi en miniatura”. Entre el mar y la historia, playas de arena blancas en la cercanía inmediata del centro, calles que trepan sobre la colina, el Castillo, las iglesias y los museos, Cagliari es una ciudad inolvidable. Entonces, ¿cómo se puede mantener el recuerdo de este mágico lugar cuando se vuelve del crucero? Bueno, podríais buscar vuestro trocito de Cerdeña curioseando en la gran variedad de recuerdos que ofrecen la cocina y la artesanía local, para revivir incluso en casa los aromas y emociones de esta tierra.

"Si buscáis piezas de artesanía, sumergíos en las callejuelas de Stampace, el conocido barrio de los artistas y los artesanos locales. "

Tres sabores inolvidables

Cuando bajéis a tierra, antes que nada daos el gusto de fisgonear en las especialidades culinarias locales, en búsqueda de los perfumes y los sabores de este maravilloso rincón de Cerdeña. En el corazón de Cagliari, no demasiado lejos de la plaza Yenne, está el Mercado de Santa Chiara, el más antiguo de los mercados municipales de la ciudad; aquí podéis descubrir la enogastronomía de la ciudad y probar los imprescindibles productos típicos. ¿Qué comprar? No podéis marcharos sin el “oro de Cerdeña”, la bottarga, cecina de huevos, rigurosamente de mújol. El consejo es no comprarla en polvo, sino en forma de prácticas “barritas” que se puede rallar: para que sea de calidad debe ser de un color vivo y uniforme, entre el ámbar y el oro, bien compacta al corte y de sabor decidido al principio, y luego delicado. Luego están los malloreddus, los famosos gnocchetti, que se pueden encontrar tanto frescos como secos y que nacen de una masa de sémola y agua y se exprimen en las trenzas de una cesta de paja que se llama ciuliri. ¿Cómo volver a casa sin una botella de Mirto? Obtenido de las oscuras bayas de la planta, el verdadero licor de mirto tiene un perfume intenso y un color oscuro, casi negro, con reflejos violáceos.

Recuerdos de artesanía local

Si buscáis piezas de artesanía, sumergíos en las callejuelas de Stampace, el conocido barrio de los artistas y los artesanos locales. Aquí no tenéis más que dejaros arrastrar por vuestra curiosidad y guiar por nuestros consejos. No dejéis escapar las características launeddas, el instrumento musical sardo por excelencia, que solían tocar los sardos en los eventos sagrados y que está formado por tres segmentos de junco perforado que se combinan para formar una especie de flauta de Pan. Un material típico de Cerdeña es el corcho: encontraréis bolsos calados, a veces decorados con aplicaciones de piel, resistentes, naturales, ideales para el mar. Y luego, una joya de coral, uno de los más valiosos del mundo: podréis elegir entre los clásicos pendientes largos en forma de gota, collares y colgantes. Buscadlos en las tiendas de la Via Roma, frente al puerto de Cagliari. Para terminar, también tenéis cestas para la fruta, para la ropa sucia o centros de mesa: incluso hoy en día, en los centros habitados más pequeños de Cerdeña se pueden ver a señoras ancianas, sentadas ante la puerta de su casa, trenzando cañas, mimbre o gamón para dar vida a espléndidas cestas o típicas paneras cónicas de junco y paja. Un recuerdo perfecto, para llevarse consigo emociones sin tiempo.

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