En las tiendas beduinas del desierto árabe, desde hace siglos, las mujeres ancianas tejen cojines y alfombras de los colores de la arena o del sol de fuego. Ellas son quienes transmiten de generación en generación la antigua arte tribal de la tejedura Al Sadu, muy difusa en los Emiratos Árabes Unidos y en los países limítrofes. Su pueblo se mueve por las áreas desiertas respetando la tradición nómada de los beduinos: ganaderos que atraviesan incluso las zonas que están detrás de las grandes ciudades modernas de Abu Dabi y Dubái, donde se concentra el turismo. Para preservarla de la extinción y ayudar a la población beduina a mantenerla viva, hace algunos años que la fascinante tradición de Al Sadu es patrimonio inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Una maravilla para los apasionados de los tejidos; de viaje por los Emiratos Árabes no resistiréis el deseo de llevaros a casa un pequeño objeto producido con esta técnica, para vosotros mismos o para regalar.

"Mientras las ancianas del grupo cantan temas típicos y cuentan historias, recitan poesías o enseñan a las jóvenes a usar el telar, la pequeña magia del Al Sadu se hace realidad."

Un asunto familiar

El espíritu de colaboración es la base del Al Sadu, ya que hombres y mujeres juntos organizan el trabajo de la tejedura. Los primeros esquilan a cabras y camellos para que las segundas puedan preparar la lana y enrollarla en un huso. Las muchachas tiñen el hilo con especias y hierbas locales, como la henna, que también se usa en los tatuajes, o el azafrán. De este modo se obtienen los colores rojo, marrón, beis, además del blanco y el negro. El telar Al Sadu es tan nómada como sus tejedoras, tiene una estructura sencilla hecha de bastones para la urdimbre y de palos que se clavan en la arena y se transportan de un campamento a otro. Mientras las ancianas del grupo cantan temas típicos y cuentan historias, recitan poesías o enseñan a las jóvenes a usar el telar, la pequeña magia del Al Sadu se hace realidad y del hilo de oveja y camello nacen modelos inspirados en la vida en el desierto y su ambiente único. Durante vuestras excursiones entre las dunas de Abu Dabi, sentados en una tienda beduina mientras degustáis un típico café local con dátiles, os sentiréis parte del círculo mágico formado por mujeres y hábiles creadoras.

Tejidos geométricos

Los tejidos producidos con la técnica Al Sadu se reconocen fácilmente gracias a su estilo geométrico, compuesto por franjas horizontales o verticales donde se alternan varios colores. Para decorar aún más, hay varias figuras triangulares o romboidales, motivos jacquard que se alternan con líneas de animales estilizados, como el camello. El resultado es una exultación de alegría y colores cálidos que forman adornos para caballos y camellos, cortinas con las que resguardarse de las severas noches entre las dunas, tapicerías, drapeados y cortinajes para la casa. Además de túnicas para protegerse del calor y de la arena, fundas para de almohada y de cojines, alfombras y estoras sobre las que sentarse a degustar un té o para reunirse en comunidad (los llamados majlis, encuentros públicos o privados típicos de la sociedad árabe).

Recuerdos del desierto

Tras descubrir la vida beduina entre las dunas y haber pasado el día en una tienda, probablemente sentados en una estora Al Sadu fabricada por las ancianas del lugar, estos artísticos productos artesanales se convierten en un recuerdo para comprar y llevarse a casa. En Dubái los encontraréis en Dubai Creek (la arteria fluvial que atraviesa la ciudad), entre los puestos del zoco del oro y de las especias, o en algunas tiendecillas del gigantesco Mall of the Emirates; en Abu Dabi asoman la cabeza entre las grandes marcas del Marina Mall, en el paseo marítimo de la ciudad. Pero los tejidos también son típicos de la artesanía local de Mascate (Omán), en el zoco de Matrah. Qué mejor ocasión para regalarse una de estas piezas (un cojín, un mantel, una pequeña colcha) y regresar de vuestro crucero con el calor, la profundidad y la magia del desierto árabe.

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