¿Necesitas distraer un momento la mente del día a día alimentándola de manera diferente? Serán suficientes 5 relajantes minutos coloreando, el arte de llenar los espacios blancos que aparecen en dibujos ya impresos: una de las mejores maneras de desconectar que une nuestro cerebro a las obligaciones diarias.

"Es suficiente con tener un libro para colorear, una caja de ceras y te sentirás de vacaciones. "

Colorear: del relax a la meditación

Colorear con ceras unos dibujos ya preparados, centrando la atención en no salirse de los espacios y en crear una armonía general en la imagen. Practicable en cualquier lugar: en casa, en el tren, el avión, en una sala de espera… es suficiente con tener un libro para colorear, una caja de ceras y te sentirás de vacaciones. Porque esta actividad es verdaderamente un pequeño placer que por unos minutos (o incluso horas) le da la posibilidad a nuestra mente de viajar lejos. Y si estás buscando una pausa, puedes incluso transformar esta actividad en una verdadera técnica de meditación: por ejemplo, alejando los pensamientos de la realidad externa y concentrándote solo en los mandala, los complicados dibujos circulares típicos de la tradición hindú y budista, donde se repiten, sin solución de continuidad, refinados temas geométricos. Hay quien dice que el primero en intuir el poder relajante de pintar mandalas fue Carl G. Jung, el padre de la psicología analítica.

Un fenómeno editorial

Lo que Jung nunca habría podido imaginar es el éxito que los libros de colorear habían de tener cien años después de su intuición. En los últimos años se han convertido en verdaderos superventas. El jardín secreto de Johanna Basford, un libro para colorear de motivos florales, fue durante mucho tiempo superventas de Amazon.com. Actualmente, en librerías y tiendas en línea, se pueden encontrar dibujos para colorear para todos los gustos: mandalas, motivos florales, animales, bocetos arquitectónicos y mucho más.

Los beneficios de formas y colores

¿Por qué colorear espacios en blanco es tan relajante? Escoger los colores, combinarlos, reconocer líneas y formas, coordinar el ojo y la mano, planificar el proceso de colorear… son operaciones suficientes para hacernos “olvidar” la vida cotidiana durante el tiempo que pasamos coloreando. Los propios colores ejercen una influencia directa sobre nuestro cerebro: los tonos cálidos, como el rojo y sus matices, influyen positivamente en el humor e incluso algunos parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca y la actividad muscular, proporcionando relax y alegría; mientras que los tonos fríos, como los colores de la escala del azul, reducen eficazmente los estados ansiosos.

¿Mejor solos o acompañados?

Colorear los mandala es visto por los psicólogos como una manera de recorrer un crecimiento personal e íntimo, dando forma al caos interior y pasando del desorden de los pensamientos al orden de los dibujos y los colores. La forma del círculo y las simetrías de la imagen regalan armonía: estar en silencio y relajarnos completamente nos permite escuchar nuestras emociones escondidas y reservarnos un pequeño espacio de vacaciones de la frenética rutina cotidiana. Al mismo tiempo, dedicarse con la pareja o con los hijos a colorear (escogiendo dibujos grandes aptos para varias personas) permite aprender a compartir espacios y el valor de ser un equipo; útil tras una discusión para recobrar la serenidad, como una verdadera forma de arte terapia o como actividad de grupo, porque activa los mecanismos que actúan positivamente sobre el humor que se dan al estar juntos y participar en lograr un objetivo común.

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