Amor por los viajes, instinto, capacidad de planificación y comunicación. Valentina Colombo nos desvela qué representa para ella trabajar a bordo de un barco y como afrontará su nueva aventura a bordo del Costa Smeralda.
La poesía y los colores de Cinque Terre, las historias de Roma y los tesoros de Génova: surcar el Mediterráneo con el Smeralda es una experiencia muy especial.

Viajes y barcos son dos factores importantes de su vida, ¿verdad?

“Así es. Desde pequeña viajar ha significado para mí inventarse historias, soñar y vivir nuevas experiencias. Después me hice mayor y mi pasión por los viajes se convirtió en mi profesión. Empecé mi experiencia a bordo como experta en excursiones y cuando desembarcaba y regresaba a casa, siempre sentía que me faltaba algo”. 

Entonces para ti no se trataba solo de un trabajo.

“No sentía que lo que hacía en el barco era rutinario. Cada día conocía a gente nueva y poco a poco sentía empezaba a formar parte de una gran familia. Los días eran intensos, llenos de excursiones y países diferentes que me daban una nueva perspectiva. Cada viaje era una nueva experiencia para compartir con mis amigos y familiares”.

¿Cómo afrontas tu experiencia a bordo del Costa Smeralda?

“Para mí, cada embarque es un nuevo desafío y estoy lista para enfrentarme a él con energía, organización y creatividad. En mi trabajo es particularmente importante comunicar con las personas.  Espero y deseo que cada uno de los pasajeros de nuestros cruceros encuentre los secretos de su viaje ”.

¿Cuáles son las maravillas y secretos a descubrir en el Mar Mediterráneo?

“Las excursiones en las que hemos pensado y que proponemos, tratan de desvelar tesoros escondidos. Por ejemplo, Cinque Terre, cuenta con un patrimonio espectacular que, con sus casas de colores, lugares escondidos maravillosos y redes de pescadores al sol, inspiran a poetas y artistas desde hace cientos de años. Y sin olvidar Roma, la ciudad en la que cada ladrillo milenario podría contar infinidad de historias y leyendas. La ciudad eterna, que no deja de transformarse y sorprender. También está, por ejemplo, Génova; sus “Palazzi dei Rolli” esconden algunos los detalles más sorprendentes. En 2006, 42 de sus edificios fueron reconocidos patrimonio de la UNESCO. Son una referencia arquitectónica, pero también una prueba del poder económico de la ciudad comercial de Génova entre los siglos XVI y XVII.”

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