Valencia significa mar, naturaleza, arquitectura, historia, pero sobre todo creatividad en la cocina. Aquí nació la receta original de la paella, además de otros platos y bebidas que describen a la perfección la vitalidad de los valencianos. Seguidnos en este viaje lleno de sabores salados y dulces para descubrir las especialidades valencianas.
Valencia os sorprenderá en la mesa con sus primeros platos y el pescado. Descubriréis la fideuà, que nació gracias a un error de un cocinero.

Creatividad en sus aperitivos

Ante todo, la paella es identidad y unión. El plato fuerte de España nació a pocos kilómetros de Valencia, en la Albufera, una zona llena de campos y arrozales. La paella es una explosión de sabor; lleva arroz, judías, conejo, pollo, pescado y verdura. Un acierto culinario pensado tanto para grandes grupos de comensales como para unos pocos privilegiados que demuestra el carácter acogedor y heterogéneo de esta ciudad española. Una variante es la fideuá, un plato con fideos en vez de arroz. Se puede hacer con carne y verdura o con marisco. Nació como un error de un cocinero, que mientras preparaba una paella se dio cuenta en el último momento de que no tenía arroz. Y así es como este plato nos habla de otra característica de Valencia: la creatividad.

Dulces y tradiciones únicas

Vuestro viaje a través de su gastronomía continuará con algunas perlas que solo podéis encontrar aquí: en Valencia no solo se bebe sangría, sino también horchata. Esta bebida se prepara con chufas, un tubérculo cultivado principalmente en los alrededores de la ciudad. En Italia se conoce como zigolo y crece en Sicilia. En Valencia, hay que visitar las Horchaterías y acompañar esta refrescante y energética bebida con fartones, unos bollos glaseados que nacieron para mojar en la horchata. Esta combinación es un desayuno típico de las familias valencianas.

La tradición local también requiere probar el Agua de Valencia, un cóctel muy especial nacido en los años 50. Está hecho de zumo de naranja, vino espumoso, ginebra y vodka. Y si todavía tenéis algo de hambre, podéis probar una rebanada de Arnadí, un dulce a base de calabaza, boniatos, piñones y canela decorado con almendras y azúcar.
Nuestro crucero os propone una Valencia para vivirla, pero sobre todo para saborearla. No conocemos una ciudad solo por sus tesoros, sino también por sus especialidades. Así que, armaos de curiosidad y apetito y zarpad junto a nosotros.