Disfrutar de una merienda regeneradora a base de dolmades en grecia o de un smørrebrød en dinamarca es parte de la experiencia de las vacaciones. Y si las temperaturas suben… ¡se convierte en una panacea! Aquí tenéis un itinerario entre los platos veraniegos más frescos y golosos de europa: entre España, Grecia, Italia y Escandinavia. Recetas para probar durante el crucero —ya sea bajo el sol de las localidades mediterráneas más bonitas o ante el verde revigorizante del norte europeo—, que podéis estudiar para descubrir su secreto y tratar de emular cuando volváis a casa para vuestra familia y amigos. Una sabrosísima excusa para contar vuestras vacaciones a todos, o para persuadirles de hacer juntos un viaje pronto.

"Del norte al sur, del smørrebrød al gazpacho: os presentamos 5 exquisitas recetas de las mejores tradiciones europeas, perfectas para los días más calurosos del verano."

ESPAÑA: GAZPACHO

El gazpacho español es por excelencia el andaluz, una mezcla (justo eso significa su nombre) que nació en los cálidos campos del sur del país para refrescarse cuando suben las temperaturas. Se dice que esta sopa fría a base de vegetales crudos tiene su origen en la antigua Roma o en la tradición árabe; no hay duda de que en la Andalucía rural se perfeccionó tras la conquista de América. La receta lleva tomates maduros, cebolla, pepino, ajo, pimiento dulce verde o amarillo, pan seco, sal, vinagre y aceite de oliva virgen extra. Se tritura todo y se sirve frío en un cuenco o taza con unos picatostes. Lo mejor del gazpacho es que puede personalizarse según el gusto de cada cual. ¿Que os gusta el picante? Pues añadidle un poco de jalapeño, ¡os sorprenderá el sabor! ¿Os apetece un toque exótico? Añadid aguacate, cebolla roja y almendras.

GRECIA: DOLMADES

Para refrescar las intensas jornadas de vacaciones entre las Islas Griegas, la mejor elección es un plato de dolmades, rollitos de hojas de parra rellenas de arroz y especias como menta y perejil. Son ideales incluso para los vegetarianos y constituyen un entrante o acompañamiento ideal. Para prepararlos en casa utilizad algunas hojas de parra (las podéis comprar listas para su uso en supermercados con productos de otros países), lavadlas, secadlas y colocadlas sobre un compuesto de arroz blanco, cebollas y menta picada, pimienta, sal y aceite. Envolved la hoja cerrando bien los lados y preparad cuidadosamente un montón de rollitos: a continuación cocedlos durante unos 40 minutos rociándolos con agua y zumo de limón. Servidlos fríos y, por supuesto, ¡degustad también la hoja! Para hacer de este un plato más sustancioso, podéis añadir al arroz carne picada, huevos y mantequilla, y especiar con eneldo y perejil fresco picado.

DINAMARCA: SMØRREBRØD

En una comida veraniega en Copenhague no puede faltar un sándwich fresco y de calidad, mejor aún si es sencillo y apetitoso; la base del smørrebrød es el pan negro de centeno sobre el que se unta la mantequilla (de smør, mantequilla, y brød, pan). La imaginación de la cocina danesa en cuanto al relleno es casi infinita: en los recetarios locales se cuentan más de 200 variantes. ¿Las más apetitosas? Carne de cerdo, salmón, la indispensable anguila o el arenque ahumado tan querido por la cocina local. Encima de la carne o el pescado, para reforzar el gusto aún más, es costumbre poner un compuesto de cebolla y rábano. Es ideal degustarlo con una buena jarra de cerveza. En los restaurantes de la capital, el smørrebrød se ha convertido en un tentempié imprescindible para los cocineros más premiados, pero esto no significa que no se pueda preparar también en casa. Por ejemplo, en su versión llamada æg og rejer: sobre el pan negro se unta mayonesa y se rellena con gambas cocidas, huevo duro, huevos de lumpo, un manojo de eneldo y una rodaja de limón.

ITALIA: GRANITA

El símbolo del verano italiano, en las playas o de paseo por las ciudades monumentales es sin duda la granita. Una bebida dulce a base de hielo y fruta fresca triturada, para comer a cucharadas o beber con una pajita, indispensable para sentir un escalofrío cuando suben las temperaturas. En Sicilia es una tradición que viene de lejos, cuando los nivaroli recogían la nieve del volcán Etna y la guardaban para usarla en verano para refrescar la comida. Actualmente el hielo se tritura minuciosamente hasta que alcanza su consistencia de copos apenas palpables. Se enriquece, además, con zumo de limón, jarabes de fruta o deliciosa fruta fresca batida. Y no os perdáis la versión de café: ¡un desayuno que hay que probar al menos una vez en la vida! En cambio, en Roma, la granita se llama grattachecca por cómo se prepara: el hielo se rasca (grattare) con una especie de espátula directamente desde un bloque grande que en dialecto se conoce como checca.

NORUEGA: FENALÅR

¿Qué os parece un aperitivo típico de los fiordos noruegos, en los parajes veraniegos de los pueblos marineros? Pedid un vaso de vino blanco acompañado por el Fenalår, una delicatessen de sabor suave y muy especial. Es una pierna de carne de cordero que primero se deja secar y luego se especia y cura, de manera parecida a los embutidos italianos y españoles. Este delicioso embutido se conserva durante todo el año y se come cortado en lonchas muy finas, acompañado de pan negro y una cucharada de crema agria. Además del Fenalår de cordero, en Noruega existen otras variantes igual de exquisitas: la más famosa es a base de ciervo, cuya pierna se seca y corta para ser consumida durante todo el año. Para los que acaban de volver de un crucero, el tentempié refrescante es un dulce recuerdo del viaje pasado. Adelanta el sabor de tus vacaciones probando ya los platos que luego podrás disfrutar en tus destinos.

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