“Mirad esta luz entre los olivos: ¡brilla como un diamante!”, decía el pintor francés Pierre-Auguste Renoir. Y es precisamente así: el sur de Europa es una extensión verde-plata de olivos, cuyo perfume se funde en esa increíble mezcla de aromas de la zona mediterránea, que embriaga incluso el mar.

"¿Buscas el aceite de oliva virgen extra más bueno del mundo? En Italia existen diversos y válidos candidatos al título. Aquí, sobre el aceite no se bromea, se trata de un ingrediente fundamental de la cocina mediterránea, es más, del estilo de vida italiano. "

La historia di Costa nació en el 1854 – con el nombre de su fundador “Giacomo Costa hijo de Andrea” – con el trasporte de aceite y tejidos, primero entre Génova y Cerdeña y luego en todo el mundo; una herencia extraordinaria que no se olvida, al punto que todavía está representada en la actualidad en los colores de la chimenea de los barcos: amarillo como el aceite y azul como el mar. Subamos pues a bordo para seguir una “ruta del aceite” en tres etapas fundamentales: Corfú, donde se produce el aceite más saludable del mundo, Palermo, donde el aceite es el rey de la mesa, y la Provenza, donde el aceite es el verdadero protagonista, y no sólo de la gastronomía.

Corfú (Grecia): el aceite más sano del mundo

Vista desde arriba, Corfú parece un inmenso bosque de reflejos plateados. Son los cuatro millones de olivos seculares que la cubren por completo, desde las alturas hasta tocar el mar, y que rodean de verde sus perlas, desde el Achilleion (la villa de la emperatriz Isabel de Austria) a la romántica bahía de Paleokastritsa. En este pequeño paraíso del mar Jónico crecen frondosos los olivos Lianolia, una variedad antigua y particular de cuyos frutos se obtiene el aceite más saludable del mundo. El aceite virgen extra de Corfú, en efecto, abunda como ningún otro de oleocantal, un compuesto orgánico que lo convierte en una auténtica medicina natural.

En Corfú, el aceite enriquece de sabor cualquier plato, como la ensalada griega (tomates, pepinos, aceitunas, queso feta), el bourdeto (sopa de pescado) y la pastitsada (una pasta al ragú de carne). Para probarlo o comprarlo durante el crucero en la isla, no hay nada mejor que una excursión a Sokraki, una antigua aldea enclavada en olivares, o un paseo por la ciudad de Corfú, por los tenderetes del mercado. Antes de comprar, pruébalo sobre una rebanada de pan, para una experiencia culinaria sencilla, pero inolvidable.

Palermo (Italia): el aceite gourmet

¿Buscas el aceite de oliva virgen extra más bueno del mundo? En Italia existen diversos y válidos candidatos al título. Aquí, sobre el aceite no se bromea, se trata de un ingrediente fundamental de la cocina mediterránea, es más, del estilo de vida italiano. Desde las costas de la Liguria a las soleadas tierras del sur, 150 millones de olivos producen ríos de aderezo para las mesas, tan fragantes que cambiarán tu forma de entender el aceite.

El siciliano, especialmente, es uno de entre los más apreciados y premiados de la península. Tiene el color del oro fundido y emana aromas y sabores que se te hace la boca agua: almendra, alcachofa, tomate, hierbas. Una excursión a Palermo te da la posibilidad de descubrir no sólo el aceite, sino la rica gastronomía de la isla, que se ha hecho todavía más famosa gracias a los mercados locales (como los de Ballarò y Vucciria) con las freidoras ambulantes y las muchas paradas de fruta y verduras de colores luminosos y perfumes intensos, pero también pescado y carne muy frescos, vendidos con voces potentes en dialecto siciliano por los locales que invitan a comprar.

El aceite de oliva, en cambio, es un hilo conductor que une toda la cocina tradicional. Es, por ejemplo, el ingrediente fundamental del pan cunzatu (aliñado con anchoas, tomate, sal y pimienta), en él se fríen las berenjenas para la caponata (enriquecidas con salsa de tomate agridulce, con vinagre y azúcar, apio, cebolla, aceitunas y alcaparras) y las sarde para la pasta (aliñadas con hinojo salvaje, cebollas, pasas, piñones y anchoas).

Resulta difícil por tanto imaginar un recuerdo más sabroso del aceite siciliano. Ofrece una cuidadosa selección la Enoteca Picone (Via Marconi 36), donde es posible encontrar siete mil etiquetas de vino y las botellas de algunos de entre los mejores productores de aceite de la isla. También se encuentra una amplia selección en Prezzemolo & Vitale, una pequeña cadena de tiendas especializadas en productos regionales de calidad. Las direcciones justas para llevarse a casa el oro de la Sicilia.

Provenza (Francia): los mil colores del aceite

De su inalcanzable magia, Vincent Van Gogh decía lo siguiente: “Lucho con fuerza para capturar este olivo. Es de plata, un segundo después es más azul, todo junto es verde, una pincelada de bronce, contra el amarillo, rosa, azul, púrpura, naranja y ocre". Estos son los colores de la Provenza que conquistaron a los grandes pintores impresionistas, aquí, donde el aroma del olivo se combina con el de la lavanda y donde el aceite emana aromas de matorrales.

En el sur de Francia, el zumo de las aceitunas no es bueno sólo para la cocina, se utiliza también en la cosmética. El jabón de Marsella, excelencia de la tradición local, hecho de laurel y aceite de oliva virgen extra al 100%, está considerado el rey de los jabones: limpia la piel a fondo, la deja suave y la protege de las irritaciones, es biodegradable y se utiliza también para lavar los platos y la ropa.

En la cocina, en cambio, el aceite es el condimento preferido (por ejemplo, en la ensalada a la provenzal, hecha con verduras, atún y huevo) y el protagonista de dos platos de la tradición local: la sauce tartare (una mayonesa hecha con aceite de oliva virgen extra, pepinos triturados, alcaparras, cebolla y, a veces, rábano), ideal para acompañar la carne cruda, y los tomates à la provençale (tomates rellenos y aromatizados gracias al aceite y a las hierbas de la Provenza).

Una fascinante excursión para sumergirse en la cultura del aceite provenzal se puede hacer en Arlés, una deliciosa ciudad romana que se ha hecho famosa gracias a las pinturas del propio Van Gogh. El sábado por la mañana se celebra, en el centro de la ciudad, el mercado más bonito de la Provenza (en la Place de la Republique), donde es posible comprar jabón y aceite biológico. Una alternativa podría ser la granja Grand Mas du Roy (vieille route de St Gilles). Para llevar hasta casa los perfumes y los sabores auténticos del crucero.

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