El refrán popular “una manzana al día aleja al médico de tu vida” está lleno de sabiduría; la manzana no solo es muy sabrosa, quita la sed y es ligera, además es ideal para mantenerse en forma gracias a sus muchos principios nutritivos. Una auténtica panacea, por eso es muy aconsejable para llevar una dieta sana.

"La presencia de agua, fibras, proteínas, vitaminas, azúcares y sales minerales hace de ella una fruta ideal para introducir la alimentación sólida a los bebés."

Mucha variedad

Existen más de dos mil variedades de manzanas. Entre las más conocidas están las que mejor se prestan a su embalaje y transporte: Golden Delicious (amarilla, originaria de Estados Unidos), Stark (roja, la de Blancanieves), Granny Smith (verde, originaria de Australia), Fuji (roja jaspeada en amarillo/verde, de origen japonés) y Reineta (amarillo óxido, originaria de Francia).

Una manzana para todas las edades

La presencia de agua, fibras, proteínas, vitaminas, azúcares y sales minerales hace de ella una fruta ideal para introducir la alimentación sólida a los bebés. Además, las manzanas son muy recomendables para los ancianos porque estimulan el rejuvenecimiento del organismo gracias a su fuerte poder antioxidante. Obviamente, esto no significa que sean inútiles en la fase intermedia de la vida, al contrario: aportan mucha energía, son antidepresivas, combaten la diabetes y el colesterol alto, ayudan a prevenir tumores y el Alzheimer, protegen los huesos y alivian el asma.

Combaten la contaminación

Entre muchas otras propiedades benéficas, las manzanas tienen también una fuerte capacidad desintoxicante. De hecho, contienen una elevada cantidad de pectina, que ayuda a eliminar del organismo los metales pesados, plomo y mercurio en particular, que respiramos al vivir en la ciudad.

Cómo conservarlas

Si se conservan en ambientes frescos y secos, las manzanas se conservan durante mucho tiempo; en la nevera pueden durar hasta seis semanas. En ambos casos la principal precaución es mantenerlas alejadas de las verduras de hoja ya que estas tienden a marchitarse en presencia de la molécula de etileno, que se produce durante la maduración de las manzanas.

El dulce de membrillo, delicia gourmet

Entre las muchas variedades de manzanas, el membrillo era la más conocida y famosa en la antigüedad: los habitantes de la antigua Babilonia ya lo cultivaban en el año 2000 a.C. y para los griegos estaba relacionado con Afrodita, la diosa del amor, de la belleza y la fertilidad. Una fruta noble, en la base de un verdadero manjar: el dulce de membrillo. Se prepara cociendo un kilo de membrillo en trozos grandes junto a un limón cortado en gajos y agua suficiente para cubrirlo todo. Cuando los membrillos están blandos, se cuelan, se elimina el limón y se pasan por el tamiz; a continuación se vierte el compuesto en una perola, se añade un kilo de azúcar y se cuece durante una hora sin dejar de remover. El último paso es verterlo en un molde untado con aceite de girasol y dejar que se solidifique. Se sirve en trocitos y es delicioso.

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