Entre todas las experiencias gastronómicas que os puede ofrecer un crucero Costa, hay una que no podéis perderos: saborear la majestuosa Zizzona, la propuesta más apetitosa —¡y sabrosa!— del Menú Goccialatte, que se sirve en la Pizzeria Pummid’oro. Pero os avisamos: hay que degustar la Zizzona en compañía, porque sería imposible dar cuenta de ella solos, ya que estamos hablando de una mozzarella de búfala de 700 gramos. La hemos probado para vosotros, entre cinco personas, a bordo del Costa Favolosa, durante nuestras vacaciones por el Norte de Europa. Una experiencia gastronómica… ¡grandiosa!

"Para producirla a bordo se utiliza la mejor leche de búfala del renombrado Valle del Sele, en Campania, respetando la más auténtica tradición."

Una exquisitez llegada desde la Campania

Nuestro “equipo Zizzona” estaba formado por cinco personas: Andrea, Luca, Sara, Stefano y Martina, todos ellos de Sassari y miembros del CostaClub. Antes de entregarnos a su degustación, quisimos conocer todos sus secretos de la boca de los maestros queseros que producen cada día a bordo del barco, y gracias a verdaderas mini queserías, los varios tipos de mozzarella fresca que encontraréis a bordo, en el menú específico, en las pizzas y en muchos otros platos servidos en los restaurantes y en el bufé. Así que nos decidimos por la Zizzona, una excelencia italiana típica de la zona de Battipaglia, en la provincia de Salerno, y que debe su original nombre a su forma, que recuerda a un pecho femenino. Para producirla a bordo se utiliza la mejor leche de búfala del renombrado Valle del Sele, en Campania, respetando la más auténtica tradición.

Nuestra experiencia: 700 gramos de puro gusto

Sentados a la mesa en la Pizzeria Pummid’oro del Costa Favolosa, el sol del atardecer noruego todavía bien alto entrando por los ventanales e iluminando el mar nos ha llenado de alegría, ¡y nos ha abierto el apetito! Y finalmente, llega su alteza real, la Zizzona. Nos la sirvieron con un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre un lecho de tomates secos, acompañada por crujientes taralli de almendras, sabrosas olivas negras y varios tipos de aromático pan. Al hacer la prueba del corte, la leche de búfala “salió” como manda la tradición, y la degustación nos regaló todo cuanto el aspecto de la Zizzona nos había prometido ser: tierna y deliciosa. Empezamos a comer y… cómplices de la charla y las dimensiones de la Zizzona, nos levantamos de la mesa dos horas más tarde. No lo olvidéis: cuantos más seáis los que la degustáis, más la disfrutaréis. ¡Que aproveche!

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