Se toma templada, no fría. Probablemente le sorprenderá la gran diferencia que existe entre la mozzarella que se compra en el supermercado y la que hacemos a bordo: blanda y harinosa por dentro la primera, firme y elástica la segunda. “La diferencia —según Antonio Petrosino— se debe a que la temperatura de la mozzarella que suele encontrarse en el comercio suele enfriarse a 4 °C por necesidades de conservación cuando, en realidad, expresa todo su sabor entre los 12 °C y los 18 °C. Con el frío sucede lo que nosotros llamamos técnicamente “stracchinatura”: las partículas de grasa tienden a coagularse y el espesamiento impide el desarrollo del aroma. Por eso, antes de tomar la mozzarella envasada, hay que sacarla del envase y dejar que vuelva a su ser durante 20-25 minutos en agua templada. De hecho, para una perfecta degustación, la mozzarella debería comerse en las dos o tres horas siguientes a su elaboración, que es cuando está mejor”. Ya solo queda probar esta extraordinaria experiencia de sabor a bordo.

"UNA NUEVA TRADICIÓN PARA COSTA, CADA VEZ MÁS COMPROMETIDA EN OFRECER TODO LO BUENO, LO BELLO Y LO BIEN HECHO, QUE HACE DE ITALIA UN PAÍS INIMITABLE EN EL MUNDO."

Inconfundible color homogéneo blanco porcelana. Característico aroma de almizcle. Consistencia firme y resistente. Sabor pleno y agradablemente denso. Esa es la descripción de la mozzarella italiana por excelencia. La auténtica, hecha como manda la tradición, una obra maestra de sencillez y sabor.

No hay que irse muy lejos para encontrarla, ya que, en los barcos de Costa, la tenemos siempre a punto. “A punto” es precisamente el término más apropiado. Es más, la servimos casi recién hecha, gracias a la genial máquina de la firma Latteria del Curatino (una marca del grupo italiano Comat, que combina la experiencia y saber hacer de dos empresas del sector lácteo), que estará disponible próximamente a bordo, empezando por el Costa Diadema. La podríamos definir como una miniquesería a todos los efectos, lista para producir al momento mozzarella, burrata, stracciata, rotolo, sfoglia y scamorza, presentes sobre todo en los nuevos platos que se pueden degustar en la Pizzería Pummid’oro. “El secreto —explica Antonio Petrosino, de Comat— está en que hemos conseguido producir, partiendo de leche de altísima calidad certificada de la zona típica de Piana del Sele (Salerno), un semielaborado que nos permite saltarnos el 80% de las fases de producción de la mozzarella, las vinculadas a la elaboración de la propia leche, que son las más delicadas y complejas. Por ello, tras un curso de formación a cargo de nuestros maestros queseros, los chefs Costa están perfectamente capacitados para producir, a partir de este semielaborado, una mozzarella excelente, hecha con esmero, destreza y rituales artesanales, con el sello de la mejor tradición italiana”.

Una nueva tradición para Costa, cada vez más comprometida en ofrecer todo lo bueno, lo bello y lo bien hecho, que hace de Italia un país inimitable en el mundo. Si aún no se le ha hecho la boca agua, estos son los platos del menú dedicados a la “Mozzarella de autor” que pueden encontrarse en la Pizzería Pummid’oro: Canutillo de mozzarella con ensalada de verduras y salmón ahumado, Tres versiones de tomate y mozzarella de búfala, Atún con aceite Doganella, cebolla roja y burrata, Carpaccio de carne de res con ensalada de achicoria y scamorza ahumada, Mortadela stracciatella y focaccia templada con jardinera de verduras, Tosta de pan napolitano, boletus, fior di latte y carrilleras de cerdo. Elaborar la mozzarella al momento también supone otra gran ventaja: que no se desperdicia nada. Una mozzarella de kilómetro cero, producida en la cantidad justa necesaria, ni una burrata o búfala de más, ni una de menos, para sumar al placer del sabor el de la sostenibilidad.