En verano, en las bandejas de fruta fresca de varios colores, es fácil reconocer y disfrutar de los higos chumbos: un fruto con un aspecto extraño, una especie de patata verde y puntiaguda, pero rojo y jugoso por dentro. Han pasado a formar parte de los hábitos alimenticios de países europeos desde hace algún tiempo; en Italia, por ejemplo, se han convertido incluso en productos DOP.

"Los higos chumbos, compuestos por nada menos que un 83% de agua, tienen propiedades diuréticas, por lo que son un buen y sabroso remedio para quienes combaten la celulitis y los efectos de la retención de agua. "

¿De dónde vienen?

Los higos chumbos parecen ser originarios de México y se introdujeron en Europa después del descubrimiento de los territorios americanos, pero ya que esos territorios se conocían inicialmente como las nuevas Indias, en algunos países se les conoce como higos de la India. Ya los aztecas usaban esta planta, sagrada para ellos, como fruto y para obtener carmín, un tono especial de rojo que se comercia todavía, y que se obtiene de un parásito que crece justo en el tallo de la planta, en lo que se denominan comúnmente palas, debido a la su forma plana y casi ovalada.

El largo camino del higo chumbo

Inicialmente, los higos chumbos se transportaban y vendían como remedio contra el escorbuto, enfermedad común especialmente entre los navegantes y marineros. Gracias a su resistencia a las altas temperaturas y a la facilidad con que la planta se extendía y crecía, los higos chumbos, con el tiempo, se extendieron por todo el Mediterráneo, especialmente por Malta y Sicilia, y se convirtieron en una parte integral del territorio natural. De hecho, se dice que el memorable reportero gráfico, Natale Giaggioli de Palermo, siempre llevaba consigo un higo falso, de papel maché, porque había notado que los grandes periódicos publicaban fotos de homicidios ¡sólo si en el fondo aparecía uno!

Los beneficios de los higos chumbos

Los higos chumbos, compuestos por nada menos que un 83% de agua, tienen propiedades diuréticas, por lo que son un buen y sabroso remedio para quienes combaten la celulitis y los efectos de la retención de agua. Si se toman después de una comida, sin embargo, gracias a las fibras que contienen, estimulan el peristaltismo intestinal, y ayudan contra el estreñimiento. Algunos estudios también han demostrado que lo higos chumbos tienen un papel en el reequilibrio de los parásitos intestinales, y que las semillas de las que se compone el fruto limpian la pared intestinal. En definitiva, los higos chumbos son una alternativa maravillosa y biológica a los laxantes y productos reguladores intestinales artificiales, sobre todo porque no requieren intervenciones químicas durante su crecimiento y su planta no está sujeta a ningún tipo de manipulación por parte del hombre. Además, son una muy buena fuente de vitamina C y de antioxidantes.

Curiosidades

Los higos chumbos han sido siempre un plato sabroso y perfecto para saciar a los pobres y a los trabajadores en todas las latitudes. Para los agricultores de Sicilia el higo chumbo es el desayuno típico durante la vendimia, mientras que en Eritrea los niños recogen los que crecen de forma espontánea para revenderlos en las aceras a los transeúntes.

Cómo pelarlos y disfrutar de ellos, con una bebida fría

Para evitar los pinchazos, hay que ensartarlos con un tenedor y cortarlos a lo largo con un cuchillo, eliminar los extremos y cortarlo en rodajas. Os proponemos una manera fresca y original para degustar este fruto, un aperitivo dulce y efervescente: por cada copa de vino espumoso – se recomienda una botella de cava semiseco – se calcula un higo. Cortar dos rodajas obtenidas a partir de la pulpa del higo y dejarlas a un lado. Batir el resto del fruto y mezclarlo con el vino espumoso. Añadir las rodajas del fruto cortado en trozos pequeños en el cóctel, dejando a un lado la mitad de una para decorar el vaso.

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