Cuando llega el calor aumenta también el consumo de helado, una avidez sana y fresca, perfecta para encontrar un momento de relax y alegría a lo largo de la jornada. Además de la oferta industrial y artesanal, vale la pena explorar otra solución, mejor si es con la colaboración de toda la familia: el helado preparado en casa. Estas son nuestras recomendaciones.

"Se recomienda utilizar ingredientes de primera calidad y, para obtener un sabor realmente personal, rechazar los que tienen un sabor estándar, como compuestos industriales, extractos, jarabes o zumos de fruta."

El tipo de helado

Existen tres tipos de helado: a base de leche, a base de huevo y a base de agua. En general la leche es especialmente adecuada para los gustos con fruta y los huevos para las cremas; el agua, en cambio, es muy versátil y permite preparar los sorbetes, que tienen de bueno su ligereza.

Heladera: cuál elegir

La diferencia básica está entre las de acumulación y las autorefrigerantes. El primer tipo tiene un cuenco que se tiene que conservar en el congelador y permite realizar un único tipo de helado cada vez. La heladera autorefrigerante es más costosa, pero como sugiere el nombre enfría y mezcla ella sola y, por tanto, se puede utilizar para hacer distintos tipos de helado en la misma jornada. Después de preparar el primero se coloca en un recipiente, se limpia la heladera y se puede reutilizar enseguida.

Los ingredientes

Se recomienda utilizar ingredientes de primera calidad y, para obtener un sabor realmente personal, rechazar los que tienen un sabor estándar, como compuestos industriales, extractos, jarabes o zumos de fruta. Lo ideal, por ejemplo, es utilizar fruta muy fresca, muy madura, lavada y pelada cuidadosamente, para evitar que un único pedacito demasiado maduro estropee el sabor de todo el helado. Además, es mejor optar por las bayas de vainilla en lugar del extracto y en general elegir materias primas lo menos procesadas posible, como por ejemplo, productos a km cero o Bio. 
En muchos casos el único límite es la fantasía. Si queremos dejarnos inspirar por los experimentos más atrevidos, podemos copiar a la heladería Sundaes and Cones de la ciudad de Nueva York, que propone el helado al wasabi, o bien a Antonio Morgese, el maestro heladero que ha recibido a principios del 2016 el título de “Embajador de la comunicación en el mundo del helado”, y que durante la Exposición del 2015 ha presentado una “bruschetta” helado, inspirada en la bandera tricolor italiana, uniendo los sabores del tomate, la manteca de cerdo de Colonnata y el pesto, tres productos típicos de la cultura gastronómica italiana. Por no hablar del helado de trufa y azafrán, que lo Scoopi Café de Dubai acompaña con escamas de oro comestibles.

Pequeñas medidas a tener en cuenta

Supongamos que hemos preparado una base estándar, con nata, huevo y leche. Si queremos utilizar ingredientes como vainilla, chocolate y pistacho, podemos seguir utilizando las materias primas sin más elaboraciones. Si en cambio queremos añadir fruta, tenemos que prestar atención a dos cosas: cortarla en pedazos pequeños para que se mezcle bien y calcular bien la cantidad de agua que uniremos a la base del helado. En efecto, cada fruta tiene su propia consistencia y es necesario tenerlo en cuenta para que el resultado final no sea demasiado líquido. Si es necesario, será suficiente añadir un espesante: un poco de harina de repostería, o también maicena o fécula de patata.

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