Tortitas fritas con especias, cócteles con los mejores rones del mundo y sabrosos platos de carne o pescado condimentados con los “curries” de las Antillas, para saborear mirando el mar en una cabaña al lado de la playa o inmersos en pintorescos y coloridos mercados. El Caribe es para saborear, con su excepcional cocina criolla que mezcla sabores franceses, asiáticos, mediterráneos y africanos. Déjate tentar por las especialidades de las islas más hermosas, anota las direcciones donde degustarlas durante el próximo crucero y aprende las recetas para repetirlas en casa.

"Las especialidades del Caribe os esperan también a bordo, durante el crucero, para disfrutar al máximo vuestros destinos. ¿Queréis prepararlo en casa? Le pedimos a nuestros Chef que nos revelen la receta de los accras."

SANTA LUCÍA, ENTRE ESPECIAS Y TORTITAS FRITAS

Saltfish accras, las albóndigas de bacalao: en Santa Lucía las puedes encontrar en todos lados, en los restaurantes más chic o bien comprarlas a los vendedores de comida en la calle. Se preparan con el bacalao cortado en trozos y una mezcla de cebolleta, guindilla, perejil, pimienta, ajo y especias locales. Huevo y harina para unir, luego se fríen y van acompañadas con una salsa criolla picante de taramindo. Debéis degustarlas en la playa de Reduit, una etapa imprescindible de la isla o también paseando junto a las olas rompiendo hacia el sur, zona menos visitada, y donde los “shack”, los kioscos de la playa, venden pescado a buen precio. O bien, en la carretera hacia los Pitons - las dos lujuriosas montañas que sobresalen del mar, el símbolo de la isla - haced una parada en el restaurante del Chef Orlando Sachell: su versión particular de accras incluye el uso del llantén, una hierba medicinal muy difundida en todo el mundo. ¿Os gusta el bacalao pero queréis probar una receta diferente? Llegando a Rodney Bay, la bahía al norte de la isla donde la playa está rodeada de hoteles y restaurantes, encontraréis este pescado estofado con plátanos verdes: ¡una combinación que os sorprenderá! Y antes de dejar la isla, ¡acordaos de comprar un detalle “especiado”! Visitad el mercado de la capital Castries para llevaros a casa la mezcla de aromas “Colombo”, conocido como el “curry de las Antillas” porque fueron los hindúes quienes lo trajeron a estas tierras. Es perfecto para dar sabor al arroz, las verduras, el pescado y la carne. Con su sabia mezcla de comino, semillas de cilantro, jengibre, pimienta negra, clavo de olor, alholva y cúrcuma.

MARTINICA, LA TIERRA DEL MEJOR RON DEL MUNDO

En una de las antiguas “habitation”, es decir las casas patronales rodeadas de terrenos agrícolas y de pequeñas industrias de Martinica, entre pilas de barriles donde el mejor ron del mundo se añeja, podéis pedir que os cuenten la historia de este destilado producido con el zumo de la caña de azúcar fermentado. Es el ron agrícola, diferente del que se conoce en el resto del mundo, porque nace de la melaza. Mientras más se añeja, más sabroso y valioso se vuelve: el ron “paille”, de color amarillo pajizo, se deja reposar doce meses en toneles de roble, mientras que el ron “vieux”, de color más ámbar, se añeja tres años. El mejor lugar para degustarlos es una de las destilerías de la isla, por ejemplo la de la familia Clément, donde es posible visitar la fábrica de ron y una típica vivienda criolla. Mientras paseáis por los chiringuitos del gran mercado de las especias de Fort-de- France, el más antiguo y alegre de la isla, seguramente encontraréis un lugar de venta de estos refinados destilados. Aquí podréis probar el Ti-Punch, un cóctel con ron agrícola, hielo, azúcar de caña y lima, y sus versiones con fruta (excelente y refrescante con piña), o bien podréis elegir llevarse como recuerdo uno de los típicos rones “arrangé”, se trata de rones blancos con frutas en rodajas, especias, vainilla, café y hojas aromáticas. ¡Son perfectos para compartir con los amigos al regresar a casa, mientras les contáis vuestro último crucero!

¡EL SORPRENDENTE GUSTO DE TRINIDAD Y TOBAGO

En Tobago os acogerá un paisaje cubierto de manglares, con tupidas y salvajes selvas tropicales. Dada su superficie, es la segunda isla del archipiélago. Aquí la cocina se especializa en sabores que para el paladar “extranjero” son decididamente inesperados. En sus típicos platos criollos abunda la carne de caza local, que pueden ser de liebre, llamada “lappe” – que se come estofada con el “pelau”, el arroz con especias – de jabalí (quenk), o bien de iguana (tatoo) frita o a la parrilla. Estas especialidades se sirven generalmente en momentos particulares, como los festivales gastronómicos y los festejos del Carnaval. Sin embargo, en Tobago existen innumerables recetas que os sorprenderán: ¿Por qué no probáis un sandwich de carne de tiburón, que con seguridad no encontraréis en otro lado? Es una institución: se conoce como “Bake and shark” y se compone de dos rodajas de pan fritas que contienen la carne de tiburón, también frita, que se saborea mientras se pasea entre los chiringuitos de Store Bay. Si tienes programado pasar un día en Pigeon Beach, haz una parada en un restaurante de la carretera y pide el crab n’dumpling, la sopa de cangrejo con especias acompañada con los ñoquis locales, otro plato nacional.

EN GUADALUPE, ENTRE MOLUSCOS GIGANTES

Guadalupe es la tierra de los “lolo”, los pequeños chiringuitos de la calle que ofrecen pescado fresco y deliciosa street food. En Pointe-à-Pitre encontrarás varios lolos en la zona del mercado de Saint-Antoine: podéis pasear saboreando un “bokit”, un buñuelo relleno de carne y especias con un sabor intenso, o bien podéis hacer una parada mientras os dirigís a Sainte-Anne y a sus hermosas playas. Los “bokit” se rellenan con atún, jamón, pollo o bacalao y siempre con las especias de la mezcla Colombo. Pero si buscáis un gusto insólito probad los “bokit” con el “lambi”, un gran molusco típico de las Antillas, similar a un caracol de mar, con una maravillosa concha rosada. Es la base de muchas recetas locales; por ejemplo los pescadores según vuelven a la costa, lo cocinan con cebollinos, cebolla, ajo, limón, laurel, pulpa de tomate, azúcar de caña y perejil. El resultado es una sabrosa salsa para acompañar el arroz y las verduras, pero el “lambi” se come también frito o a la parrilla, sobre una hoja de plátano y rociado con zumo de lima. ¡En Grande-Terre se puede degustar en todos los food truck!

¡Preparamos los accras!

Las especialidades del Caribe os esperan también a bordo, durante el crucero, para disfrutar al máximo vuestros destinos. ¿Queréis prepararlo en casa? Le pedimos a nuestros Chef que nos revelen la receta de los accras: ¡fácil, rápida y sabrosísima! Para preparar 10 albóndigas se necesitan 450 g de merluza (puede ser también congelada): Dejarla a baño en agua fría toda la noche, cambiando el agua por lo menos una vez y luego hervirla en una olla. Por otro lado, pica cebollino con ajo y guindilla. Escurrir la merluza y separarla con las manos en trozos grandes (¡quitar la piel y las espinas!), luego picar con un robot de cocina. Preparar un rebozado denso con harina, levadura, bicarbonato y poca agua, añadir las especias picadas y el pescado, salpimentar y mezclar bien. Formar las albóndigas y freírlas en aceite hirviendo. Se pueden acompañar con dos salsas caribeñas diferentes: para preparar la primera, calentar el Colombo en una sartén (¡despertará los aromas!) y mezclarlo con mayonesa, zumo y cáscara de lima, sal y pimienta. Para preparar la segunda, picar guindilla con cebolla, ajo, cilantro y perejil, luego mezclar bien con zumo de lima y aceite de oliva, agregar sal y pimienta. Servir los accras sobre una cuchara de mayonesa al Colombo, cubiertas con la salsa de aromas y rociado con aceite con cilantro (prepararlo mezclando las hojas con el aceite de girasol, un cubito de hielo y un poco de sal). ¡Serán una explosión de sabores!

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