El kiwi es una auténtica exquisitez y una panacea para la salud. Asi que superemos su extraña piel cubierta de pelos para descubrir todos sus beneficios, las variedades, las anécdotas y cómo usarlo en la cocina de manera creativa.

"Esta fruta china recibió definitivamente el nombre de kiwi en referencia al homónimo pájaro símbolo de Nueva Zelanda."

Una historia curiosa

La planta del kiwi es original del sur de China, donde se cultivaba ya en el año 1200 a.C. Fue un profesor de Nueva Zelanda quien introdujo en su país esta curiosa fruta y le dio el nombre por el que ahora lo conocemos. De regreso de una visita a su hermana, misionera en China, en 1904, se llevó algunas semillas y las plantó obteniendo las primeras especies de la isla. Dos décadas después, el agrónomo Hayward Wright consiguió desarrollar una variedad particular de la fruta, más grande y dulce; hoy en día sigue llevando su nombre (Hayward). Veinte años después, tras la “invención” de Wright, esta fruta china recibió definitivamente el nombre de kiwi en referencia al homónimo pájaro símbolo de Nueva Zelanda, en parte por la voluntad de caracterizar el fruto como producto nacional y en parte porque, efectivamente, pájaro y fruto guardan un parecido.

Las variedades: no solo verdes

Los kiwis más difusos son los de pulpa verde, a los que pertenece la variedad Hayward, seguidos en orden de importancia por los frutos de pulpa amarilla, caracterizados por ser más dulces. Existe también una variedad con la pulpa estriada en color rojo, menos cultivada respecto a las otras dos y con un gusto todavía más dulce.

Los beneficios: vitaminas y sales minerales

Cofre de vitaminas, sobre todo C y E, el kiwi es también rico en fibras, potasio, hierro y cobre. Su aporte vitamínico es ideal para reforzar las defensas inmunitarias y, junto a su poder antioxidante, para retrasar los efectos del envejecimiento. Las sales minerales lo convierten en un elemento ideal para la dieta de los deportistas, porque aumentan la resistencia y regulan la presión sanguínea.

Recetas con fantasía

Mermeladas, macedonias, dulces… como toda la fruta, también los kiwi pueden prepararse de mil maneras clásicas. En cambio, un uso más original es combinarlo con ingredientes salados, por ejemplo se puede preparar un puré de kiwi con una pizca de mostaza para acompañar un asado de cerdo. O bien, cortado en rodajas finas, queda ideal con un carpaccio de pez espada, aliñándolo con hinojo salvaje y una salsa de aceite, sal, pimienta y cúrcuma (o azafrán).

Credits photo: Age/Mondadori Portfolio