Solo acercándonos en barco a sus miles de islas de esmeralda, a las antiguas murallas de Dubrovnik o al palacio de Diocleciano de Split, se puede captar el verdadero espíritu de Croacia: una simbiosis íntima y muy estrecha con el mar. Desde siempre el Adriático es fuente de vida, prosperidad y cultura para estas tierras, tanto que la costa y el interior, incluso perteneciendo al mismo país, han desarrollado tradiciones diferenciadas. De ello es buen ejemplo la gastronomía: durante un crucero por las maravillosas ciudades de Dalmacia se pueden degustar platos de sabor único que solo se encuentran aquí.

"Atún, caballas, lubinas y muchas otras variedades suelen hacerse a la brasa para exaltar su sabor y se pueden condimentar de una manera muy sencilla: aceite, ajo y perejil. No hace falta más."

Primeros platos

Si solo se pudiera escoger un primer plato que probar en Croacia no habría dudas: el crni rižot. Se trata de un arroz cocinado con sepia y su tinta que le da un inconfundible color negro intenso. Desprende un penetrante aroma a moluscos, con notas frescas y penetrantes que dan el perejil y la pimienta negra. Si vuestro crucero hace escala en Dubrovnik, el popular restaurante Lokanda Peskarija (Na ponti bb) ofrece una fantástica vista a las murallas de la ciudad, precios decentes y raciones abundantes de un crni rižot preparado como manda la tradición.

Otro primer plato que no os podéis perder es el fuži, una pasta enrollada a mano de forma parecida a los macarrones, servida con una salsa de tomate y ternera con setas, o bien rociada con escamas de preciadas trufas de los bosques de Istria. En Split el restaurante Konoba Korta (Poljana Grgura Ninskog, 3) es una garantía; de ambiente agradable, está situado en una tranquila plazoleta en el interior del encantador edificio de Diocleciano: aquí los fuži caseros son verdaderamente especiales.

Segundos platos

Directamente de las aguas del Adriático, las mesas croatas se llenan de pescado fresquísimo. Atún, caballas, lubinas y muchas otras variedades suelen hacerse a la brasa para exaltar su sabor y se pueden condimentar de una manera muy sencilla: aceite, ajo y perejil. No hace falta más. Las deliciosas cigalas y las gambas croatas, en cambio, son los protagonistas de la buzara: se saltean en la sartén junto a una mezcla de aceite de oliva, ajo, perejil, vino blanco, pan rallado y a menudo también salsa de tomate. Para los cruceristas amantes del buen pescado, en Dubrovnik abundan los restaurantes fiables, desde el clásico Proto (Široka ul. 1), una auténtica institución en la ciudad, al más moderno Kopun (Poljana Ruđera Boškovića, 7).

Para quienes prefieran la carne, la mejor opción es la pašticada, un estofado de ternera verdaderamente popular en Dalmacia. Es un plato que se cocina lentamente: primero se marina la carne durante varios días en vinagre y limón, seguidamente se cuece durante horas en una suculenta salsa con tomate, vino tinto y nuez moscada. Una dirección válida para degustarla, junto a otras parrilladas y al cevapčići (las álbóndigas de carne picada típicas de los Balcanes) es Konoba Stare Grede en Split (Domovinskog Rata, 46), una posada rústica e genuina.

Lo que no te puedes perder

Entre otras muchas delicias de la gastronomía local, durante vuestro crucero no os podéis perder el Paški Sir, el famoso queso producido en la isla de Pag en condiciones únicas: las ovejas se alimentan de hierbas aromáticas y, en especial, de una salvia local, que crece en las colinas barridas por el viento. En cambio, si os apetece algo dulce, concedeos una kremšnita, un milhojas relleno con una generosa dosis de nata montada y crema pastelera, o la rožata, un pudin parecido a un flan típico de Dubrovnik y caracterizado por un sabor ligero y equilibrado: no hay mejor manera de cerrar un banquete en las espléndidas ciudades de Croacia.

Croacia

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