Fácil, rápido y nutritivo. Para una comida o un pica pica rápido y gustoso, no hay nada mejor que un bocadillo con un buen relleno: no es casualidad que, aunque en mil modalidades, sea una comida internacional, que está creciendo incluso a la categoría de plato gourmet. Si se prepara con ingredientes frescos y de calidad es un alimento al mismo tiempo sabroso y sano, y se presta a una infinidad de variedades de combinaciones, de las más sencillas a las más sofisticadas. Aquí tienes algunos consejos para preparar bocadillos equilibrados y de consistencia perfecta, porque también “construir” un bocadillo como dios manda es un arte.

"El secreto para una consistencia perfecta es unir la textura crujiente con la suave, para obtener de cada mordisco una satisfacción única. "

Cómo escoger el pan

Como siempre, en la cocina mandan los gustos personales, pero existen algunas precauciones que es aconsejable seguir para obtener el justo equilibrio entre gusto y consistencia. La elección del pan depende de hecho del relleno, y viceversa: se puede antes escoger el tipo de pan para preparar el relleno más apropiado a continuación, o proceder al contrario, seleccionando los ingredientes y luego el pan más adecuado. Los sabores intensos y aromáticos casan bien con un pan de cereales, integral; en cambio, los más delicados, con un pan suave y poco salado; un pan de corteza crujiente es perfecto para preparaciones sencillas, por ejemplo con embutidos.

Cómo obtener la combinación perfecta

El secreto para una consistencia perfecta es unir la textura crujiente con la suave, para obtener de cada mordisco una satisfacción única. La primera puede derivar de la elección de un pan fragante o recubierto de semillas, o de añadir ingredientes como panceta o frutos secos como nueces o almendras. La suavidad se consigue con un pan blando o añadiendo un hilo de aceite de oliva, empleando quesos cremosos o fundidos (como el brie francés o el edamer holandés); otro recurso para conseguir la ansiada suavidad es añadir salsas como mayonesas, alioli, salsa rosa, guacamole o ketchup, que tienen además un puntito ácido (también el ketchup funciona en este sentido). Atención, no os paséis, porque la misión de las salsas es realzar los sabores del bocadillo, no cubrirlos. El uso de verduras, por ejemplo la ensalada, garantiza una nota fresca. Por último, el protagonista absoluto: el ingrediente principal. Nuestro consejo es escoger uno (por ejemplo, embutidos, pollo, pescado, queso) y construir a su alrededor el resto del bocadillo, siguiendo la serie “un elemento crocante, uno suave, uno ácido y uno fresco” para crear sabrosos matices de placer. Concederos la libertad de experimentar, pero recordad que mezclando demasiados ingredientes corréis el riesgo de crear un bocadillo poco equilibrado y que, a la larga, acaba cansando.

Cómo montar el bocadillo

También esta frase tiene mucha importancia. Si es posible, mejor preparar el bocadillo al momento, para preservar el frescor y los sabores; en cambio, si tenéis que prepararlo antes, un truco es el de untar la rebanada de abajo con una fina capa de mantequilla, que la vuelve impermeable y evita que se humedezca demasiado. Para calcular bien las cantidades, empezad con 70 g de pan y 70 g de relleno. Disponed inicialmente los ingredientes suaves y las salsas en el fondo del bocadillo y a continuación continuad capa por capa empezando por el ingrediente principal para terminar con el ingrediente crocante. Finalmente, es importante que la temperatura entre los diversos elementos del bocadillo sea uniforme.

Bocadillos del mundo

El pan con relleno se come en todo el mundo. En Francia, la reina es la baguette, a la que le basta bien poca cosa para convertirse en una delicia (un buen queso con jamón cocido, por ejemplo). Los mismos ingredientes valen para el célebre croque-monsieur, un sándwich a la plancha del que existen varias modalidades en otros países como España o los Países Bajos. En Escandinavia, y en Dinamarca en particular, el gran clásico es el smørrebrød, un bocadillo de centeno “abierto” (sin la parte superior), untado con mantequilla y, en función del gusto, arenques en salmuera, paté de hígado de cerdo, carne salada, asado, salmón, quesos y salsas. En Brasil se come el pão de queijo, un panecillo preparado con harina de mandioca, huevos y queso. El bánh mì vietnamita es una baguette de harina de arroz y trigo rellena de cerdo, tofu, zanahorias, pepinos y cilantro. Algunas de las especialidades que han conquistado el mundo no necesitan presentación: la pita griega, el döner kebab turco o la hamburguesa americana.

Los bocadillos del chef

Incluso a los chefs de éxito les divierte experimentar con bocadillos, proponiendo composiciones gourmet de las que podéis tomar nota para personalizar vuestras creaciones. Por ejemplo, el chef italiano Claudio Sadler ha elaborado un pan chapata al horno de leña enriquecida con jamón serrano, queso parmesano de vacas seleccionadas, vinagre balsámico, alcachofas, hojas de ensalada fresca, aceite y pimienta negra. La chef Kristin Frederick, residente en París, sugiere una hamburguesa con provolone, chalota, mantequilla, aceite, mermelada de tomate y berenjenas fritas. Del chef Wolfgang Puck, una celebridad en Estados Unidos, llega la receta para un sándwich con gambas, panceta, lechuga, tomate y bechamel aromatizada con chalota.

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