La encantadora bahía de Chalong en Phuket, la playa de color esmeralda de Chaweng en Koh Samui, los enigmáticos templos de Ayutthaya: Tailandia es encanto y relax. Pero también un paraíso gourmet, donde una gran tradición culinaria consigue reunir y mezclar entre ellos los sabores más lejanos. Estos son los tres platos que debes probar en el “país de las sonrisas”, platos que se quedan en la memoria.

"Otro pilar de la gastronomía thai es el khao phat, el arroz salteado en la sartén. Es un ejemplo del arte de adaptarse de los tailandeses: se prepara cuando sobra arroz cocido y se saltea con un poco de aceite en el wok, añadiendo lo que haya en la nevera, como carne, crustáceos y verduras, además de cacahuetes, limas, cebollas."

Pad thai en Phuket

Es imposible viajar a Tailandia sin probar su comida más tradicional, que superando los límites del país se ha convertido en una comida callejera en todo el mundo. Existen muchas variedades de pad thai, la más clásica es con gambas y se sirve después de cocer en un wok (sartén de borde alto) los crustáceos con espaguetis de arroz, rábanos triturados, huevos fritos, cebolletas, cacahuetes, cayena picante, brotes de soja, zumo de limón y una salsa de tamarindo y azúcar. Este plato único, de deliciosos sabores, se puede probar en todo el país, pero es aún más deliciosos si lo comemos en un lugar paradisíaco como la bahía de Chalong en Phuket, bañada por las aguas turquesa del Mar de Andamán en la vertiente sudoriental de la isla. Por ejemplo, en una comida romántica en el restaurante Kan Eang@Pier, con una mesa a la orilla del mar y rodeados de palmeras, disfrutando de la vista de las islas, en un mar de verdes matices.

Khao phat en Koh Samui

Otro pilar de la gastronomía thai es el khao phat, el arroz salteado en la sartén. Es un ejemplo del arte de adaptarse de los tailandeses: se prepara cuando sobra arroz cocido y se saltea con un poco de aceite en el wok, añadiendo lo que haya en la nevera, como carne, crustáceos y verduras, además de cacahuetes, limas, cebollas y el imprescindible nam pla (una salsa preparada con pescado fermentado y sal). Para aromatizar se utilizan la cayena picante, el cilantro y el ajo. En Ko Samui se pueden probar todas sus variantes, aunque la más típica es la picante. ¿Cómo hacer que la experiencia sea aún más característica? Con una cena entre los quioscos y los pequeños restaurantes populares de las calles laterales en Chaweng Beach Road, que recorre la playa del mismo nombre. Su largo rompiente de arena blanca, las tiendecillas artesanales y la exuberante vegetación que queda a sus espaldas la hacen la playa más bonita y preferida de la isla.

Tom kha gai en Ayutthaya

Cuando se llega a Tailandia, no hay nada mejor que una excursión a Ayutthaya, la antigua capital del reino de Siam, a 70 km al norte de Bangkok. Es la ocasión perfecta para descubrir los lugares de oración de los monjes budista; para dejarse cautivar por los wat, los templos que apuntan hacia lo alto con sus afiladas agujas; para pasear por su centro histórico, que es una isla donde confluyen tres ríos; y para sumergirse en la cocina thai. Aquí va otro plato que hay que probar para saborear los perfumes y sabores típicos: el tom kha gai, una sopa que reúne los sabores dulce, agrio, picante y salado. Se prepara cocinando en una olla carne de pollo con leche de coco, citronela, hojas y zumo de limón, pimienta negra, azúcar y trocitos de galanga (una especia parecida al jengibre). Como alternativa al pollo se pueden usar cerdo, setas, tofu o marisco. Si se cocina bien y con una consistencia aterciopelada (como hacen en el restaurante Bann Kun Pra, en U Thong Road 48/2, donde podréis degustarla en una galería que da al río Pa Sak) supone un maravilloso equilibrio de sabores.

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