En el cine y la televisión ya se ha convertido en un lugar común: para recuperarse de una desilusión hay que asumir dosis importantes de chocolate, ya sea de tableta, deshecho al baño maría o como ingrediente principal de un helado. La ciencia médica lo confirma, aunque remarca que es suficiente con 50 gramos al día para estimular la felicidad y que dosis mayores no producen más beneficios.

"Consumir cacao estimula la liberación de endorfinas, llamadas vulgarmente «hormonas de la felicidad»"

La química de la felicidad

El chocolate contiene vitaminas, minerales y el alcaloide teobromina, que es un excitante parecido a la cafeína, ayuda a la concentración, da energía y estimula el buen humor. También contiene muchos flavonoides, compuestos químicos con un elevado poder antioxidante que, según mucha literatura médica, ayudan a mantener sana la función cardiovascular. Consumir cacao estimula la liberación de endorfinas, llamadas vulgarmente “hormonas de la felicidad”. Nuestro organismo las produce durante la actividad física, los encuentros amorosos, cuando se ríe o cuando se está en contacto con la naturaleza… y también cuando se come chocolate, mejor si es amargo porque es más eficaz sobre el humor.

Las mejores variedades

Si se puede elegir, el ideal es el que se obtiene con el cacao Criollo de Sudamérica, el más valorado y también el menos frecuente: constituye alrededor de un 0,001 % del total que se produce en el mundo, pero probarlo es una experiencia embriagadora que revela indicios de miel, avellana y frutos rojos sin que ninguno de estos ingredientes se haya añadido a la tableta. La calidad está garantizada también con el Arriba Nacional ecuatoriano y el Nacional peruano (ambos variedades del cacao Forastero), y con el Trinitario, que es un híbrido entre Forastero y Criollo.

Cacao y amor: una receta electrizante

Una vez se dispone del chocolate adecuado, no hay nada mejor que cocinar la “Carlota de los amantes”, receta que cuenta con muchos ingredientes golosos: parte una tableta de chocolate para fundir y derrítela al baño maría con dos cucharadas de agua, dos de azúcar y dos de mantequilla. Añade dos yemas de huevo y mezcla vigorosamente, a continuación retira del fuego. Monta las claras a punto de nieve y añádelas al chocolate junto a dos cucharadas de nueces trituradas, media tacita de café negro, una cucharada de coñac y cuatro bizcochos deshechos. Sirve en dos copas y decora con la crema chantilly.