Era una subespecie prehistórica del león, el león de Ceilán, nativo de esta isla, que cambió nombre y se convirtió en Sri Lanka. Hoy es el símbolo de su té, uno de los más valiosos del mundo, protegido por el símbolo del león que garantiza su autenticidad y sostenibilidad.

"Confiad en el instinto: los mejores té se reconocen por su color intenso y su perfume ligeramente picante. Por algo el nombre Ceilán se ha convertido en un sinónimo de té."

Una historia de amor

Precisamente este año, la isla celebra 150 años de un matrimonio; una historia de amor que dura desde hace un siglo y medio, la de Ceilán y la Camellia sinensis, la planta del té. Y pensar que inicialmente en Ceilán se cultivaba su “rival”, la planta de café, que desapareció definitivamente por una infección fúngica en 1870. En aquel momento, Ceilán, encarnado por el escocés James Taylor, coqueteó con la otra planta. Ella lo salvó —y demostró ser una excelente sustituta—, y él no la abandonó jamás.

En la altitud está el aroma

Los 26 distritos de la isla tienen características tan diferentes que cada zona no puede sino expresarlas en el aroma único de sus hojas. Que en Sri Lanka son jóvenes y frescas para preservar su alta calidad. Cultivo sin pesticidas, cosecha manual. Los té se dividen en tres categorías en función de la altitud: “High grown” (1200-2500 m), cítricos y florales, dulces y frescos, en taza fina, clara y perfumada. “Middle grown” (600-1200 m), ricos y suaves, notas cítricas y afrutadas. “Low grown” (600 m), densos y vigorosos, de taza oscura. ¿Cuál elegir? Confiad en el instinto: los mejores té se reconocen por su color intenso y su perfume ligeramente picante. Por algo el nombre Ceilán se ha convertido en un sinónimo de té.

De capital en capital

La capital, Colombo, ofrece todas las variedades: no existe un lugar más apto para la compra del té de Ceilán, que liberará el aroma de vuestro viaje en cada taza que bebáis cuando regreséis a casa. Para quien está buscando mezclas insólitas, dirigíos a la tienda Sri Lanka Tea Board, en el 574 de Galle Road. El corazón de la producción de té en el país está alrededor de su antigua capital, Kandy, hoy centro cultural. Sumergida en las verdes colinas y dominada por un espléndido lago, es la meta de peregrinaje budista y el lugar perfecto para ir de compras en la animada calle Dalada Vidaya. No os perdáis el Ceylon Tea Museum, que recoge reliquias fascinantes y que cuenta la historia del cultivo en Ceilán.

¡Lleva té (lo) de viaje!

Pero es de Uva, la provincia más remota, donde el magnate victoriano Sir Thomas Lipton inundó América de esta bebida exótica. Se llega hasta allí recorriendo estrechas curvas de montaña —por aquel entonces se trataba de una verdadera expedición con animales de carga, fusiles, tiendas de tela y el viento seco que da carácter al té. También está Nuwara Eliya —la región más elevada, cuyos té consideran como el champagne de los de su especies. En el sur, no lejos de la costa y de la deliciosa ciudad colonial de Galle, la rural Akuressa, permite vivir un viaje que va del cultivo a la taza, observando como las hojas de té se recogen y seleccionan para luego meter en bolsitas y empaquetarlas. Aquí podréis visitar varias plantaciones, que se han abierto espacio entre los bosques gracias a las trompas de los elefantes. Una experiencia diferente y muy interesante.

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