Cuando el perfume inconfundible del coco se cuela por la nariz un deseo incontenible de vacaciones y de mar nos asalta. Esto sucede porque la nuez de coco es uno de los emblemas de los trópicos, uno de los alimentos más consumidos y uno de los ingredientes más usados en los archipiélagos caribeños.

"El sabor del coco será el último que abandonará vuestras papilas gustativas tras sacar el tenedor de la boca."

Así es, en el Caribe el coco es un ingrediente común que, como actor protagonista o como secundario, aparece de alguna manera en todos los recetarios tradicionales de las islas, cuyas poblaciones tienen una verdadera cultura culinaria de la palma de coco y sus frutos. Los habitantes del Caribe beben leche de coco porque quita la sed y es refrescante; utilizan los corazones de sus palmeras para hacer ensaladas sobre todo con crustáceos y frutos tropicales como el aguacate o la papaya; de la savia y del néctar de las flores de la palma incluso se produce vinagre y aguardiente; de la pulpa de la nuez se obtiene harina y manteca de palma. Aquí os dejamos algunas recetas y los lugares donde nacieron, que nos explican lo fuerte que es la relación entre el coco y la cocina caribeña. Descubriendo una fuerte relación

Stewed salt fish en Saint Kitts

Si estáis en Saint Kitts, tras un día en la isla entre playa, paisajes tropicales y exploraciones, entre mar y recuerdos coloniales como el Romney Manor o la hacienda de Fairview, lo mejor es ir en busca de alguna exquisitez de la cocina local. Sin duda no os podéis perder el stewed salt fish, un guiso de pescado con el típico plátano macho caribeño, y ñoquis de coco, el plato nacional de este encantador rincón de las Antillas. Los ñoquis de coco son los que evitarán que se incendie vuestra boca debido al uso en una misma receta de varios tipos de guindilla picante y jengibre. El sabor del coco será el último que abandonará vuestras papilas gustativas tras sacar el tenedor de la boca. Los ñoquis, preparados con pulpa de nuez de coco, su leche, una gota de aceite de coco y harina, se toman también por separado con plátano aliñado o mermelada. ¿Dónde degustar esta delicia? Por ejemplo, en el restaurante Spice Mill, en la mítica playa de Cockleshell o en el Pavilion, en Basseterre.

El poulet-coco de la Martinica y el coco loco

La leche de coco, obtenida triturando la pulpa de la nuez de coco (no confundir con el agua de coco que lleva en su interior), es uno de los ingredientes clave de la cocina caribeña y antillana en particular. Está por todas partes y es la forma en que el coco se introduce tradicionalmente en las recetas de este rincón del mundo. Probad el pollo al coco, o mejor dicho, el poulet-coco, de la Martinica; tiene como protagonista la leche de coco, a la cual se añaden algunas especias sabrosas como la cúrcuma, el comino y el curry, para crear la deliciosa salsa que envuelve al pollo con los aromas caribeños. Ligero y aromático, es un manjar que merece la pena probar. Se prepara en la mayoría de restaurantes, incluso en los más económicos como Chez Fab et Claude en la playa de Les Anses Arlet o en el Coconet, en la playa de L'Anse Michel de Cap Chevalier, en Santa Ana. ¿Le ponemos un toque de coco a la velada? Después de la cena llega el momento del coco loco, cóctel caribeño muy difundido por todas partes, desde Jamaica hasta Guadalupe. Fresco y dulce, de este néctar de los dioses existen muchas versiones; la más típica es la que utiliza ron blanco, ron oscuro, vodka, crema de coco, azúcar moreno, hielo y un toque de lima.

Los dulces sabores del Caribe

La Martinica, como se intuye visitando las grandes plantaciones de Belfort o la antigua destilería Clément, parece vivir de ron y bananas. Sin embargo, el coco, ya utilizado en el poulet-coco, que podemos considerar el plato nacional, es la verdadera estrella cuando se entra en el fantástico mundo de los dulces tradicionales de la isla. Un producto sencillo y sabroso, y una comida callejera característica es la farine coco grillé: se trata de pulpa de nuez de coco rallada en delgadísimos palillos que se pasan por la sartén con una buena dosis de azúcar y se sirven humeantes en conos de papel parecidos a los que se usan en Europa para las patatas fritas. Una verdadera, e hipercalórica, exquisitez. Entre los “dulces callejeros” que podéis probar durante vuestro crucero, se cuentan los lotchio, sabrosas bolitas de nuez de coco recubiertas de jarabe de azúcar moreno fritas. En cambio, en los restaurantes de la isla podréis pedir el Robinson, una tarta de pasta brisa con una capa de sabrosa mermelada de coco obtenida de la pulpa de la nuez. Un dulce de cuchara es el blanc-manger coco, un típico flan de coco, servido a menudo en la propia nuez del coco, muy popular en todas las Antillas y un verdadero clásico de la cocina de la Martinica. Para cerrar a lo grande este dulce repaso, los Macaron coco antillais: grandes galletas preparadas con harina, leche de coco, coco rallado y especiado con nuez moscada y canela. Pero mucha atención con los macaron, cuando se empieza a comerlos, ¡es imposible detenerse!

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