La cocina de un lugar es un reflejo de la historia y del presente, os explica sus contaminaciones a través de recetas y sabores. Os proponemos un itinerario pleno de curiosidades para quien no teme realizar un viaje a través de la gastronomía. De Lisboa a Cádiz, pasando por Gibraltar: la palabra clave es experimentar. Ven a conocerlas con nosotros en crucero.
Tres ciudades unidas por su amor por el pescado y por la capacidad de reinterpretar la comida callejera.

La simplicidad como protagonista

Lisboa en la mesa se presenta sencilla, colorida y creativa. Obviamente el plato principal es el bacalao: se dice que existen 365 recetas, una por cada día del año. En la más simple se combina con patatas, huevos y aceitunas negras. Otro gran clásico son las sardinas, generalmente servidas asadas. Pulpos y camarones abundan en el menú de los restaurantes: a la plancha o en ensalada. Los apasionados de la sopa pueden probar el caldo verde, a base de coles y patatas. En cuanto a los postres no podéis dejar de saborear los pasteis de nata, pequeños cestillos de hojaldre rellenos con crema de nata y huevo.

La comida callejera y la creatividad

Ahora nos vamos a España, a Cádiz, una mezcla de sabores y creatividad. El pescado frito (pescaito frito) es el protagonista, servido solo con un chorrito de limón. Las tapas son una presencia fija y reconfortante. Dos manjares, entre tantos: los buñuelos de camarones y los chicharrones (bocaditos de corteza de cerdo frita). Quien prefiere picar y sumergirse en las tradiciones locales debe probar el pollazo: un bocadillo preparado con pollo empanado, huevo, patatas, magreta y salsa rosa.

El toque internacional

Gibraltar representa la contaminación: enclave británico en territorio español, una de las dos columnas de Hércules que en la antigüedad representaba el mundo conocido, actualmente es una ciudad cosmopolita donde se funden la cultura española, inglesa, genovesa y norteafricana. Las diferencias exultan en la mesa, donde podréis encontrar las tapas españolas, al lado de un plato típicamente ligur (la calentita, una especie de masa de harina de garbanzos densa). También está la panissa, idéntica a la versión genovesa y siempre a base de harina de garbanzos. La influencia inglesa se manifiesta en el English breakfast, a base de huevos, tocino y porridge (papilla de avena). En general, casi nunca faltará el pescado, incluso en la tradicional paella.