Frescas, sanas y muy sabrosas, las cerezas son una fruta capaz de deleitar las papilas gustativas como pocas consiguen hacerlo. Según la variedad las encontramos en nuestra mesa desde mediados de junio hasta finales de julio, y es también por ello que no podemos dejar de asociarlas con el verano, las vacaciones y todos los pensamientos positivos que las acompañan. No es casualidad que un famoso refrán diga que “Una cereza lleva a la otra”. Estas son las 5 cosas que es necesario saber para prepararse a un atracón con alegría.

"Las cerezas están consideradas como el emblema de la pasión, un simbolismo favorecido por el color rojo intenso, sinónimo de amor, y por una forma que recuerda a menudo la de un corazón. "

Atención a la botánica

La fruta que normalmente llamamos cereza nace de un árbol que pertenece a la familia de las Rosacee, el Prunus Avium, llamado también cerezo dulce. La planta no se puede confundir con el más pequeño Prunus cerasus, que da vida a las guindas, conocidas también como cerezas ácidas.

Las cerezas en la historia

Según la tradición las cerezas son originarias del Oriente Medio, pero existen testimonios históricos de que los egipcios (siglo VII a. C.) y los griegos (siglo III a.C.) ya las conocían y las apreciaban. Su difusión es también mérito de los romanos: en su Naturalis historia Plinio el Viejo (siglo I d.C.) explica que la fruta la trajo hasta Italia Lucio Licinio Lúculo, al volver a Roma tras la victoriosa batalla contra Mitrídates el Grande, en el reino del Ponto (actual Anatolia del nordeste). Actualmente los cultivos se extienden por todo el mundo, aunque el 75% de las cosechas proviene de Europa.

Beneficiosa para la salud

La pulpa de la cereza posee numerosas y reconocidas cualidades beneficiosas: es en efecto al mismo tiempo un diurético, un antiestrés, un revitalizante del cutis (a utilizar también en forma de mascarilla) y una ayuda contra el insomnio (contiene melatonina natural). Algunos estudios han certificado sus propiedades antiinflamatorias, gracias al elevado contenido en antocianinas, pigmentos que pertenecen a la familia de los flavonoides: estas es la razón por la que el zumo de cereza es especialmente adecuado para calmar los dolores musculares después de una intensa actividad física.

Corazón, cerezas y amor

Las cerezas están consideradas como el emblema de la pasión, un simbolismo favorecido por el color rojo intenso, sinónimo de amor, y por una forma que recuerda a menudo la de un corazón. En Japón las flores de los cerezos son muy populares por sus cualidades decorativas: regalar a una persona querida en primavera una rama florida significa evocar felicidad y afecto.

Un placer en la mesa

Además de prestarse para el consumo fresco, este fruto se puede utilizar en la realización de mermeladas, jarabes, helados y licores (donde se utiliza mucho la guinda, como en el caso del marrasquino y de la ratafía). Pero las cerezas se pueden utilizar también en recetas más insólitas: doradas con el pollo para un segundo de sabor dulce, asadas en la parrilla con los calabacines, combinadas con una mezcla de verduras crudas para dar fuerza a una ensalada veraniega. Pero es en la clásica alianza con el chocolate negro, fundido o cuajado, que las cerezas dan lo mejor: la unión entre dulce, ácido y amargo genera de hecho una descarga de sensaciones capaz de satisfacer cualquier paladar, incluso los más exigentes y apetitosos.

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