Cuando se organiza un viaje al extranjero es importante conocer las características del destino al que se viaja, siendo objetivos con los posibles puntos críticos, sin ponerse ansiosos o alarmarse en exceso. Informarse es básico para entender si son necesarias vacunas específicas, y poderse marchar de vacaciones con total serenidad. Aquí tienes una breve guía resumen para orientarte antes de hacer las maletas.

"Sea cual sea la vía elegida, siempre es indispensable dirigirse al propio médico de cabecera con uno o dos meses de antelación para comprobar si es necesaria ualguna medida preventiva concreta. "

Dónde y cómo informarse

Los canales son varios. El primero de todos es la página de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde se puede consultar el International travel and health, un vademecum sobre las vacunas necesarias o recomendables, país por país. El documento se actualiza anualmente y se concentra en dos de las patologías que hay que considerar principalmente, las malarias y la fiebre amarilla. Las guías para las vacunas y las prevenciones a seguir están disponibles también en los portales de los ministerios de cada país, que reproducen detalladamente las directrices de la OMS. Como alternativa, también es posible ir al centro de enfermedades tropicales más cercano y realizar una consulta con el personal competente. Sea cual sea la vía elegida, siempre es indispensable dirigirse al propio médico de cabecera con uno o dos meses de antelación para comprobar si es necesaria alguna medida específica. La opción “hazlo tú mismo” no se contempla siquiera: las vacunas se programan en el centro sanitario y se tienen en cuenta todas las posibles variables (edad, estado general de salud, vacunas ya recibidas, duración del viaje) y las posibles contraindicaciones (alergias, regímenes terapéuticos, embarazo).

La prevención indirecta

En los lugares remotos las primeras medidas cautelares se refieren a la adopción de las prácticas que ya forman parte de nuestro bagaje educativo-sanitario. Tales procedimientos incluyen el cuidado de la higiene personal (las manos, lo primero), el consumo de comida bien cocida y de procedencia certificada (por ejemplo, mejor evitar el marisco crudo), el lavado de fruta y verdura, el cuidado de los cortes y heridas accidentales y la prudencia para con los animales salvajes. Sin olvidar beber agua embotellada. Para prevenir la picadura de mosquitos, que en algunos puntos del planeta pueden transportar los parásitos de la malaria y el virus de la fiebre amarilla, es aconsejable el uso de espráis repelentes y de cubrir todas las partes del cuerpo (manga larga y pantalones largos). Otra buena costumbre que debes adoptar en los lugares más expuestos es dormir en camas con mosquitera.

Prevención directa: las vacunas

La vacuna preventiva consiste en suministrar un preparado (vacuna) con el objetivo de crear en el sujeto un estado de inmunidad hacia un agente patógeno específico. La vacuna preventiva es una medida preventiva y no hay que confundirla con la vacuna terapéutica, cuyo objetivo es terapéutico y se pone cuando una determinada enfermedad ya está activa. Los tiempos y procedimientos de vacunación varían en función de la vacuna. La necesidad de cualquier vacuna debe discutirse con el médico de cabecera y está sujeta a variables como edad, duración del viaje y condiciones de salud general. En caso de obtener el permiso, las vacunas se suministran en los centros sanitarios autorizados, que extienden también los certificados internacionales obligatorios.

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