En la cubierta de un barco de cruceros la mirada se pierde en el inmenso azul del mar y el dorado calor del sol que acaricia vuestra piel… ¡sí, la piel! En medio de estos colores fuertes, no se puede quedar mal con colores tenues. Desde el color dorado a tonalidades más oscuras, una cosa es segura: ¡broncearse bajo el solazo es un placer! Las cremas pueden ayudar (es más, son indispensables), pero el verdadero bronceado nace en la mesa dando prioridad a algunos alimentos que contribuirán a ayudaros a alcanzar ese envidiable color moreno. Preparaos antes de salir, pero aprovechad también durante el crucero: de hecho, encontraréis ingredientes de todo tipo combinados en platos amigos del bienestar, pero un gusto para el paladar.

"Los tragos pequeños y frecuentes de agua no demasiado fría son perfectos también para evitar el dolor de cabeza que típicamente acompaña a la deshidratación."

El bronceado empieza en la mesa

Algunos alimentos son amigos del bronceado: no solo lo favorecen, sino que protegen la piel del riesgo de quemarse. Se trata de todas las materias primas que contienen vitaminas A y C, flavonoides, superantioxidantes que previenen los daños que causa la exposición a los rayos UV, verdaderos “alimentos solares” de los que no podréis prescindir una vez a bordo. ¡En marcha!

No racaneéis en frutos amarillos y naranja, con mucha vitamina C como los limones, las limas, pomelos, albaricoques y, si os sentís exóticos, incluso el mango. También la verdura y las hortalizas os echarán una mano si vais en busca de esta vitamina con los pimientos amarillos y rojos y las espinacas. La naturaleza nos da también betacaroteno (que en nuestro cuerpo se convierte en vitamina A), fundamental para una piel protegida y con un bronceado uniforme y dorado. Vía libre a zanahorias, melones, sandías y tomate fresco. La uva y las frutas del bosque contienen a los reyes de los antioxidantes, los flavonoides, que protegen la piel de la agresión de los rayos solares, que broncean, pero también inflaman.

Si viajáis a bordo de un barco Costa no os faltará pescado excelente, ¡aprovechad! Especialmente el pescado azul, como boquerones y caballas, os garantiza una buena carga de beneficiosas grasas omega 3, fundamentales para reparar las membranas de las células de vuestra piel expuesta al sol.

Hidratarse es importante

Piel dorada, pero no seca: mantener un buen nivel de hidratación antes, durante y después del baño de sol es fundamental. Las cremas hidratantes y emolientes son perfectas, pero buena parte de la lucha contra la deshidratación se combate sin sorpresa, pero con mucho placer… ¡en la mesa! Llevad siempre a mano una botella de agua, tanto mientras tomáis el sol, como durante las excursiones, para reintegrar los líquidos que se pierden al caminar. Los tragos pequeños y frecuentes de agua no demasiado fría son perfectos también para evitar el dolor de cabeza que típicamente acompaña a la deshidratación. Para variar, podéis escoger también zumos frescos o licuados de zanahorias y fresas, que también contienen muchas vitaminas.

En el fondo también el bronceado es un pequeño viaje en barco: empieza en la bodega, continua en la mesa y termina en cubierta, cuando tendidos bajo el sol dejéis que el viento os acaricie la piel.

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