Según la ciencia, estar frente al azul intenso de una extensión de agua infinita es bueno para el cerebro y nos hace ser más felices. El mar, en efecto, tiene un poder extraordinario sobre la mente humana: algunos estudios han demostrado que funciona como antidepresivo y estimulador del humor. Sin contar los beneficios que proporciona al aparato respiratorio, al cardiovascular y a la piel.

"El agua es una característica diferencial del ser humano que, de hecho, se forma en un líquido donde crece hasta su nacimiento."

Son muchos los estudios que demuestran las posibilidades de este ambiente natural y los efectos positivos del mar sobre el organismo. A fin de cuentas, no debemos sorprendernos puesto que el 75% de nuestro cuerpo está formado por agua.

Portador natural de felicidad

Un estudio del 2010 a cargo de la Korean Society of Radiology ha demostrado que estar cerca del mar estimula el cerebro, que responde de forma positiva a la presencia del agua produciendo serotonina, dopamina y oxitocina, las sustancias que difunde y determinan la sensación de bienestar y satisfacción general que podemos percibir. Además, el estudio ha probado que los paisajes marinos activan las áreas del cerebro que corresponden a la positividad, a la recuperación de los recuerdos felices y al equilibrio emotivo. El agua es una característica diferencial del ser humano que, de hecho, se forma en un líquido donde crece hasta su nacimiento. Es natural por tanto que volver a nuestro elemento original provoque la activación de una serie de mecanismos que despiertan emociones positivas que, en cierto modo, nos hacen “sentir en casa”.

Mejora la concentración

No sólo alivio y relax sino también concentración. Lo revela un experimento del 1995 publicado en Environmental Psychology y que aparece en el libro del biológo británico Wallace J. Nichols, “Blue Mind: The Surprising Science That Shows How Being Near, In, On, Or Under Water Can Make You Happier, Healthier, More Connected, And Better At What You Do”. El estudio, que consistía en someter a un grupo de estudiantes a la visión de diversas imágenes, ha revelado que los alumnos que observaban fotografías del mar obtenían una mayor puntuación en las pruebas respecto a los que observaban sólo fotografías de paisajes urbanos.

Relaja el organismo

Según la cultura popular, el paisaje marítimo tiene como efecto calmar y tranquilizar. Los estudios (como el realizado en el 2009 por la University of British Columbia) lo confirman, afirmando que el color azul, en todas sus tonalidades, genera de hecho un efecto distensivo en la mente humana. Será seguramente también por este motivo que es el color preferido en el mundo; lo ha demostrado también un proyecto de investigación del 2003 citado por Nichols, realizado en personas procedentes de muchos países en el que se les preguntó cuál era su color preferido.

Cuida el aparato respiratorio

Mens sana in corpore sano, decían los latinos: el secreto de la felicidad es también disfrutar, por tanto, de buena salud. También en este caso el mar nos ayuda. El yodo presente en el agua y el que se evapora perdiéndose en la brisa marina es una medicina natural que ayuda a aliviar los problemas respiratorios, además de desbloquear los metabolismos más gandules. Esto es verdad especialmente para el bioclima oceánico que, gracias a la radiación ultravioleta muy intensa durante todo el año y a la presencia casi constante de viento, aumenta los efectos positivos del mar contra las enfermedades y los trastornos respiratorios. Lo han demostrado los estudios de climatoterapia de la Università degli Studi de Milán.

Reequilibra con sus olas

Las olas, según el profesor William Dorfman de la Nova Southeastern University, tienen un efecto equilibrador en el cuerpo humano. El sonido de las crestas que chocan sobre la orilla y se recrean en un movimiento circular y repetitivo produce en efecto beneficioso importante tanto en el cerebro como en el organismo en general. De forma específica, la “música” de las olas es capaz de restablecer los niveles perfectos de sustancias químicas que generan sensaciones de felicidad y bienestar, entre las que se encuentran la dopamina y la serotonina.

Regala vitamina D

La vitamina D, muy importante para el organismo, ayuda al calcio a fijarse en los huesos y es por tanto un elemento clave durante cualquier fase de la vida. Sólo un 20% se introduce en el cuerpo a través de una dieta correcta: la mejor forma para asumirla es exponerse a los rayos del sol. Y el mar es el mejor ambiente donde hacerlo.

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