Con el florecer de los melocotoneros y las gemas que empiezan a aparecer en las ramas, la primavera es la estación de la felicidad, el momento en el que también la mente y el cuerpo renacen. Después del equinoccio del 20 (o del 21) de marzo, la luz empieza a iluminar la naturaleza que se despierta de una manera más dulce y nosotros nos preparamos para acoger este cambio alentados por nueva energía positiva. La celebración de la llegada de esta estación es una de las fiestas más antiguas de la humanidad.

"Con el inicio de la primavera nuestro cuerpo se adapta a los cambios del ambiente que nos rodea. Antes que nada, el aumento de las horas de luz determina la reducción progresiva de la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño"

¿Qué es la primavera?

El inicio de la primavera, fijado por convención el 21 de marzo, coincide con el equinoccio, esto es el momento del año en que el eje de rotación terrestre está perpendicular a la línea que une el centro de la Tierra con el Sol. En este momento los dos hemisferios terrestres reciben alrededor de la misma cantidad de luz, y el día y la noche tienen más o menos la misma duración en todo el mundo. Existen muchas y antiquísimas leyendas sobre la llegada de esta estación. La primera fiesta en honor de la primavera, *Sham El Nessim *(sorbiendo la brisa), tiene su origen hace 4700 años y fue instituida por los egipcios. En cambio, desde Grecia nos llega el mito de Perséfone, espléndida muchacha que Hades secuestró y arrastró a los infiernos para convertirla en su esposa. La historia narra que la diosa, tras haber pasado el otoño y el invierno junto a su esposo, volvía a la Tierra en primavera para abrazar a su madre Deméter.

Los beneficios corporales

Con el inicio de la primavera nuestro cuerpo se adapta a los cambios del ambiente que nos rodea, igual que sucede al resto del reino animal. Antes que nada, el aumento de las horas de luz determina la reducción progresiva de la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Como consecuencia, el físico se despierta, pasando de la fase de “acumulación” invernal a la de “consumo”. En este sentido es determinante la función de la tiroides: la glándula quema grasas por excelencia empieza a trabajar más favoreciendo así la pérdida de peso. Además, el sol primaveral estimula también las glándulas endocrinas suprarrenales, responsables de la producción de hormonas anabolizantes y esteroideas, fundamentales para la formación de la masa muscular. Transcurriendo más tiempo al aire libre, también el color de piel mejorará, pasando de la palidez invernal a tonalidades más rosáceas.

Celebraciones curiosas

La llegada de esta estación es esperada y celebrada en todas partes. Las culturas paganas del norte celebran a Ostara, la diosa de la primavera, con ocasión del equinoccio: la tradición dice que hay que derramar hidromiel en la tierra para celebrar el renacer de la naturaleza y el despertar de la sensualidad. Los egipcios celebran un pícnic a base de pescado (símbolo de fertilidad) para respirar la brisa primaveral como durante el antiguo Sham El Nessim. En México se va a la pirámide Maya Chichén Itzà a mediodía para admirar los juegos de luz que forma el sol, que crean un efecto sorprendente: el de una serpiente que baja de la cima del monumento. En Japón, por último, se celebra el Shunbun No Hi visitando las tumbas de los antepasados y reuniéndose con la familia para celebrar juntos el paso de una estación a otra.