Imaginad una extensión azul que se interrumpe solo por unas lenguas de arena blanca e inmaculada y por verdes selvas, los únicos elementos que os permitirán distinguir donde acaba el cielo y donde empieza el mar. Llegar al Caribe en barco es una emoción para los ojos y para el alma que pocas experiencias pueden igualar; pero su magia no termina ahí, porque una vez en tierra un perfume dulce e inconfundible lo envuelve todo y es capaz de amplificar la sensación de paz, bienestar y vacaciones: el de la plumeria. La flor de la plumeria, que crece en el Caribe, en México, en Centro América y en las islas Hawái, es perfumada y carnosa, con pétalos de forma redondeada blancos, rosa, rojos y amarillos que tienen un poder especial: aquel que huele su fragancia sin igual se siente transportado a los ambientes de estos lugares tropicales con una profunda y suave serenidad interior.

"En cambio, en Polinesia, las mujeres la ponen en su oreja derecha si están libres y buscan una relación, y en la oreja izquierda si ya están ocupadas. "

La historia de la plumeria: la leyenda de Charles Plumier

Su nombre latino es plumeria y se debe al botánico francés Charles Plumier, quien fue el primero en recoger y estudiar un gran número de plantas de la zona del Caribe a finales del siglo XVII. Cuenta la leyenda que un vidente predijo al investigador que para ser rico debía encontrar “una flor de los colores de la luna nueva y de una fragancia que recubre el alma”. A pesar de sus muchos viajes, Plumier no consiguió encontrar nada que se acercara a esa descripción, hasta que, durante un viaje a las Indias occidentales, al aproximarse a la isla de Antigua, le preguntó a una mujer conocida por su sabiduría si conocía una flor de esas características. La mujer le contestó que para encontrar riquezas que superaran a la imaginación debía dirigirse a los alrededores de una iglesia cercana en una noche de luna llena, acercarse a las ramas de la trepadera de la pared y sacudir sus hojas. El botánico siguió estos consejos al pie de la letra y, al llegar al lugar que le había indicado, vio un pequeño árbol muy frondoso; al sacudirlo con fuerza, una infinidad de flores de perfume embriagador cayeron al suelo, y eran tan brillantes como monedas de oro. Entonces Plumier no solo descubrió la plumeria, sino que se dio cuenta de cuáles eran las verdaderas riquezas de la vida: la sensual tranquilidad de la noche, la dulce fragancia de las flores y la paz que estas proporcionaban a su espíritu. De hecho, Antigua es uno de los destinos más especiales de un crucero al Caribe: sumergirse en su mar cristalino, relajarse en sus playas paradisíacas o saborear un tonificante ponche al ron de la isla ayudan a paladear plenamente la sensación de tranquilidad total y paz experimentada en la época de Plumier… la dulce estela de la plumeria os mecerá durante vuestras vacaciones.

La plumeria en el mundo

A pesar de ser una planta autóctona de Centro América y del Caribe, la plumeria está muy difundida también en Italia. En lugares como Sicilia se asoma por los balcones de la zona de Palermo y las madres la regalan tradicionalmente a sus hijas cuando estas se casan, como auspicio de fertilidad. También es conocida en Oriente; por ejemplo, en India se lleva a los templos como ofrenda y se planta cerca de los edificios sagrados y los cementerios, así su embriagador olor puede acompañar las ceremonias religiosas hinduistas. En cambio, en Polinesia, las mujeres la ponen en su oreja derecha si están libres y buscan una relación, y en la oreja izquierda si ya están ocupadas. En definitiva, por todas partes esta flor representa lealtad, fidelidad, amistad y hospitalidad: la misma que se demuestra aceptando la típica guirnalda de plumeria que se ofrece a los viajeros cuando llegan a un país tropical en señal de calurosa bienvenida y que logra infundir la sensación de estar en casa.

El uso de la plumeria en cosmética

Desde el punto de vista olfativo, el aroma de la plumeria recuerda al de la flor del naranjo, la gardenia o la lonicera; en cosmética, habitualmente, se empareja con el jazmín, la flor del azahar, las azucenas y el ylang-ylang para la producción de perfumes, jabones y aceites esenciales. Un recuerdo a base de plumeria puede ser el recuerdo perfecto de un crucero por el Caribe. En las islas del Caribe se utiliza en muchos productos de belleza o de cuidado del hogar, como cremas para el rostro y el cuerpo, aceite de masaje hidratante, perfumes, esencias para el ambiente que tienen el poder de evocar los encantadores lugares de los que proceden y de transformar cada momento que nos dedicamos en un viaje especial al descubrimiento de la serenidad, la calma y la paz interior. Y a bordo de los barcos, los huéspedes amantes del relax y los apasionados de la belleza, encontrarán en el Spa tratamientos hidratantes para el cuerpo a base de extracto de plumeria con los que hacerse un mimoso regalo durante el crucero.

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