La llegada del otoño no significa por fuerza tener que renunciar a las actividades al aire libre. Presentamos cuatro actividades adecuadas a la temporada, para divertirse y cuidar de sí mismo.

"El otoño es uno de los momentos ideales del año para los paseos a caballo. "

Powerwalking: la caminata social

Se trata de un paseo a buen ritmo para practicar en cualquier parte, mejor todavía si es en grupo, ya que la interacción social genera beneficios psicofísicos. Se camina con grandes zancadas, con una amplitud del paso doble respecto a la normal y acentuando la presión del pie en el terreno. Es útil para consumir calorías y estimular el sistema cardiocirculatorio. Se recomienda graduar el entrenamiento partiendo de un mínimo de 10 minutos hasta alcanzar un máximo de media hora, a ser posible tres veces a la semana.

Monopatín: piernas fuertes y elásticas

Además de ser un instrumento lúdico y adecuado para los desplazamientos metropolitanos, el monopatín es un formidable instrumento de fitness. Tonifica en efecto las piernas y los gluteos, manteniendo ocupados en cualquier caso todos los músculos del cuerpo. Un truco útil es el de alternar la pierna de empuje y la de apoyo cada 5-10 pasos.

Equitación: tonifica cuerpo y mente

El otoño es uno de los momentos ideales del año para los paseos a caballo. Relacionarse con este animal es un antiestrés equivalente a la pet therapy y, desde un punto de vista físico, cabalgar potencia los músculos dorsales y los abdominales, además de los gluteos y las piernas, ocupados en mantener la posición correcta. Tratándose de una actividad aeróbica, también la respiración y el sistema cardiovascular se estimulan positivamente.

Yoga open air: un antiestrés natural

Coordinación, equilibrio y flexibilidad muscular son la base del yoga, que es también una extraordinaria panacea para el humor. Además, practicarlo al aire libre puede ser el doble de regenerador, porque añade una sensación de relax a los beneficios de esta actividad, que implican postura, respiración y disminución del estrés. Puesto que es más fácil distraerse en un parque de ciudad, se recomienda encontrar en cualquier caso un rincón no muy abarrotado y, más en general, efectuar ejercicios que no precisen el máximo de la inmovilidad y de la concentración.

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