Meditar: una manera sencilla y relajante de desconectar, dedicar tiempo a ti mismo y a tu bienestar psicofísico. ¿Por qué hacerlo? La meditación te transporta a un mundo lejano, de relax total, durante el que, gracias a la liberación de endorfinas, podrás disfrutar plenamente de la misma sensación que vives cuando estás de vacaciones. Y no solo eso, meditar refuerza el sistema inmunitario y permite sentirse mejor, estar más sereno y en paz con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, olvidando durante unos instantes la rutina y las obligaciones de la vida cotidiana. Descubre los principios de la meditación y cómo practicarla para disfrutar de sus beneficios.

"No hace falta mucho tiempo: bastan cinco minutos para poderte alejar del mundo y mandar de vacaciones a esos pensamientos que te oprimen. "

¿Qué es la meditación?

No es casual que las palabras medicar y meditar tengan la misma raíz indoeuropea, med-, cuyo significado es medir y pensar. Así pues, la meditación es un estado de conciencia durante el que no pensamos: no se hace meditación, se está en meditación. Esta actividad, que implica tanto al cuerpo como a la mente, conduce a un estado de paz profunda durante el cual la mente está en silencio, pero atenta. Para que esto suceda debemos alcanzar un bienestar general, calmando tensiones y humores.

Técnicas de meditación

Existen varios modos de meditar: se puede intentar con la forma india de meditación, que se define como trascendental y se realiza sentados con la espalda recta y los ojos cerrados repitiendo un mantra, un sonido que recuerda al de un instrumento, pero que en la práctica casera puede ser una palabra, y que permite a la atención centrarse y alcanzar un estado mental más sereno. La meditación mindfulness, en cambio, es de origen budista y utiliza varias técnicas. La primera prevé que la respiración se utilice como instrumento para unirse al momento presente: hay que sentarse y concentrarse en el aire que entra y sale del cuerpo, y apartar cualquier pensamiento que llegue devolviendo la atención a la respiración con plena conciencia. La segunda técnica tiene que ver con las actividades cotidianas, como lavarse los dientes: en ese momento, en vez de hacerlo de manera repetitiva e inconsciente, se presta atención a la experiencia sensorial que se tiene, como notar las cerdas del cepillo en contacto con los dientes, el ruido que produce el fluir del agua del grifo o el perfume de la menta de la pasta de dientes. La última técnica mindfulness es el body scan: se dirige la atención a las diversas partes del cuerpo, desde el cuero cabelludo hasta la frente, bajando de las mejillas a la barbilla y de allí a los dedos de los pies, y se puede practicar tumbados en la cama. Finalmente, otra posibilidad es la “meditación caminada”: se centra la atención en las sensaciones de los pies y las piernas mientras se mueven por el espacio.

¿Cuándo meditar?

Cada uno encuentra el momento justo, pero para retomar el contacto con uno mismo hace falta paz, no solo interior. Así pues por la mañana, cuando el mundo todavía duerme y la casa está inundada por una inusitada tranquilidad, la mente puede disfrutar de ese silencio que de vez en cuando necesita. También por la noche, para borrar el cansancio de la jornada, olvidar el estrés acumulado y volver a encontrar la positividad y la energía, apagando el teléfono y la televisión y disfrutando de la oscuridad. No hace falta mucho tiempo: bastan cinco minutos para poderte alejar del mundo y mandar de vacaciones a esos pensamientos que te oprimen. Una sugerencia es la de marcar una cuenta atrás, para no distraerte continuamente con el reloj y poderte sumergir totalmente en la práctica. Lo más importante es ser constante en la práctica meditativa, planeando cada día un momento para ello, como se hace con cualquier otro compromiso de la jornada. Solo así valorarás de la manera adecuada ese momento.

Los beneficios de la meditación

Las consecuencias positivas de una práctica constante del arte de la meditación son más clarividencia mental, esto es la capacidad de valorar las cosas que pueden suceder con menos tensión y preocupación, y la consecución de una armonía interior que nos ayude a vivir mejor. Además, la meditación tiene efectos positivos sobre la salud global del cuerpo: baja la tensión, desintoxica el organismo y descontractura los músculos. Para acercarnos a esta práctica y empezar a entender cómo funciona, se puede empezar por un libro o manual sobre el tema: en cualquier librería o en Internet encontrarás varios que, además de explicar las técnicas, dan prácticos consejos para introducir la meditación en la vida diaria según las propias exigencias y experiencias. De otro modo, se puede optar por la meditación guiada: concentrarse en la voz que habla, a través de un CD, una pista de audio en la web, un tutorial en YouTube… ayuda a vaciar la mente y a dejar marchar cualquier pensamiento.

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