Con su perfume inebriante y su característico color lila, la lavanda es una planta de propiedades extraordinarias, que van mucho más allá de su excepcional perfume. Sus flores y el aceite esencial que se extrae de él son un remedio natural para el cuerpo y relajan también la mente, eliminando el estrés.

"Utilizadas desde la época de los Romanos para perfumar el agua termal, las flores de este arbusto mediterráneo se siguen utilizando todavía en la actualidad."

La lavanda es un arbusto típico del mediterráneo que crece en terrenos secos, calcáreos y alcalinos; es resistente y no teme ni las rígidas temperaturas del invierno ni el calor tórrido del verano. Es por ello que se trata de una planta con muchas propiedades: su esencia se puede utilizar en los tratamientos de belleza para dar luminosidad a la piel y a los cabellos, pero es también útil para calmar el nerviosismo y el dolor de cabeza. En definitiva, la lavandula angustifolia es la planta ideal para ocuparse del propio bienestar psicofísico. Esto es lo que hay que saber.

Elixir de felicidad

Utilizadas desde la época de los Romanos para perfumar el agua termal, las flores de este arbusto mediterráneo se siguen utilizando todavía en la actualidad para diversas finalidades. Con el pasar de los siglos se han ido descubriendo muchas nuevas propiedades de la lavanda: utilizada como infusión, poniendo dos cucharadas de flores en una taza de agua hirviendo, la lavanda tiene propiedades carminativas (elimina el aire del intestino) y antiespasmódicas (calma la mucosa abdominal, relaja la musculatura y contrarresta meteorismo e hinchazones); si se masajean las sienes con dos gotas de aceite esencial, funciona como calmante de los nervios, desarrollando una acción sedante sobre el sistema nervioso y calmando el dolor de cabeza y las hemicráneas. Además, para dar alivio a las vías respiratorias congestionadas, se recomienda probar los vahos de agua caliente añadiendo una cucharada de bicarbonato y dos gotas de aceite esencial. Y para los dolores articulares y musculares aplicar unas gota de esencia de lavanda sobre la zona afectada, masajear durante unos minutos y se obtendrá una acción calmante. Por último, las flores secadas se pueden utilizar como perfume natural para ambiente: mantienen alejadas las polillas de los armarios y dispersan en el aire un aroma agradable y relajante.

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