Bienestar profundo, piel lisa y preparada para broncearse de manera sana y dorada. ¿cómo obtener todo esto? Gracias a la exfoliación, un tratamiento que retira las células muertas de la piel y devuelve a la superficie su belleza y luminosidad. Un rito que nace hace muchos años y que ha ido renovándose con el pasar de los siglos mediante nuevas fórmulas, ingredientes y métodos, aumentando así sus ya mágicos beneficios. En el fondo, ¿es lo único que nos ayuda a “cambiar de piel”, no? Esto es todo lo que tenéis que saber sobre la técnica y las propiedades de la exfoliación.

"Es un mimo para el cuerpo que debería repetirse al menos dos veces por semana."

LA EXFOLIACIÓN EN EL PASADO

Originariamente fueron los pueblos de Medio Oriente los que introdujeron el concepto de exfoliación. Antes incluso de ser un tratamiento de belleza, era un momento de purificación, empapado de significados religiosos que el mundo árabe asociaba a estos sugestivos lugares de relax, como el “mostrarse íntegros” frente a Alá. El término es la traducción literal de “frotar”, y recuerda el modo en el que se realizaba la exfoliación desde el año Mil. La técnica no ha cambiado, y prevé que la piel se frote con un guante de celulosa vegetal (Kassa o Ramia) de un tejido especialmente exfoliante. Desde los ambientes orientales, llenos de perfumes especiados y sonoridades armoniosas, la exfoliación ha llegado a Occidente, donde se ha enriquecido con otras propiedades drenantes y nutritivas, además de genuinamente exfoliantes.

CUESTIÓN DE TÉCNICA

¿Cómo funciona la exfoliación? Hay diversas maneras de aplicarla al rostro y al cuerpo: de los guantes de tejido áspero y cepillos de fibras naturales, pasando por cosméticos en microgránulos más o menos grandes… ¡cada uno tiene su método de uso! ¿Preferís el clásico guante (de crin o luffa)? Dejad el cuerpo en remojo durante al menos 5 minutos, aplicad jabón y proceded a frotaros enérgicamente desde los tobillos hasta la cintura y por los brazos. En cambio, si optáis por los cepillos de fibras naturales, deberéis saber que es mejor utilizarlos “en seco”, antes de meterse bajo la ducha. En cambio, los cosméticos en microgránulos se usan antes del gel, sobre la piel tibia. ¿Qué hay del movimiento correcto con que realizar la exfoliación? Es rotatorio, desde abajo hacia arriba y de la periferia del cuerpo hacia el corazón: de esta manera se reactiva la circulación, dando un azote de energía al retorno venoso. La presión no debe ser excesiva, para no arriesgarnos a irritaciones.No debemos olvidarnos de hidratar a continuación; al exfoliarse, la piel sufre un pequeño empobrecimiento del estrato hidrolipídico, que pide una integración con una buena dosis de crema o aceite.

FÓRMULAS AVANZADAS

Además de los gránulos para pulir la piel, los nuevos exfoliantes contienen aceites vegetales que, dependiendo del tipo, aportan varios beneficios a la piel. El aceite de argán es muy rico en antioxidantes y tiene un poder antienvejecimiento, los aceites de aguacate o de albaricoque nutren y dan elasticidad al cutis, el aceite de almendras dulces tiene una acción drenante. Los aceites vegetales tienen, además, una acción complementaria al scrub. Mientras que las microesferas se llevan las impurezas, el aceite restituye la nutrición a la piel, indispensable para obtener luminosidad y suavidad.

LOS BENEFICIOS DE LA EXFOLIACIÓN

Exfoliar la piel significa devolverle su suavidad y esplendor, renovando el color y haciendo que sea más lisa. Es un mimo que deberíamos concedernos al menos dos veces por semana, en invierno, pero sobre todo en verano o cuando se acerca el buen tiempo. Libre de las impurezas, la piel está más receptiva y deja que penetren más a fondo los tratamientos adelgazantes o anticelulitis. ¡Es perfecto antes de la operación bikini! Además, la exfoliación hace que el bronceado sea más homogéneo… aunque cuesta creerlo, puesto que la sensación es la de estar “borrando” el color. No os preocupéis, en realidad el bronceado no afecta solo a la capa superficial de la piel, sino que empieza en las capas más profundas: así pues, eliminar las células muertas de la superficie hace que destaque el color. Una sugerencia importante: como decíamos, la exfoliación permite broncearse mejor, pero conviene evitar someterse a este tratamiento inmediatamente antes o después de la exposición al sol: mejor distanciar la operación 3 o 4 días. Evitaréis el riesgo de irritaciones.

SINÓNIMOS A LOS QUE PRESTAR ATENCIÓN

El término exfoliación a menudo se asocia a gommage y peeling. En realidad, no son literalmente sinónimos. Todos quieren decir “exfoliación”, pero cambian los métodos con los que obtenerla. Exfoliación y gommage se refieren a la acción exfoliante mecánica, que se lleva a cabo a través de masajes y manipulaciones (con guante o cosméticos). La diferencia es que el gommage es más delicado que la exfoliación y se realiza con cosméticos con microesferas muy pequeñas o polvos. Apto para el rostro. En cambio, el peeling, se refiere a la acción exfoliante química, operada a través de aplicaciones y de cremas y lociones con muchos ácidos de fruta.

EXFOLIACIÓN REGENERADORA A BORDO

En el Spa a bordo de los barcos Costa os esperan tratamientos específicos para cuerpo y rostro que multiplicarán el relax de vuestras vacaciones. Uno de los mejor valorados es el “Exotic Lime and Ginger massage”, una exfoliación a base de aceites calientes, limas, genjibre y sal que se extienden por todo el cuerpo, aplicando una ligera fricción para conseguir una sensación de hidratación extrema, que se hace aún más eficaz con el masaje completo final personalizado, que aportará suavidad a la piel, puliéndola en profundidad. Una vez descubierto el poder casi mágico de la exfoliación, ¿por qué no introducirla en nuestra rutina de belleza casera? Un producto para llevar con vosotros en la maleta es el Frangipani Monoi Salt Glow: delicado y aromático, gracias a sus notas embriagadoras, entre las que destacan las del alhelí y el hibiscus, será imposible no acordarse de los momentos más relajantes de las vacaciones.