Cada vez, con mayor frecuencia, entre los ingredientes y los principios activos de medicamentos o productos homeopáticos y herborísticos, se lee el nombre “equinácea”. ¿Pero qué son y de dónde vienen estas plantas? Descubramos los orígenes y las propiedades.

"La equinácea posee propiedades antivirales, antibacterianas y inmunoestimulantes, gracias a los polisacáridos y a las glicoproteínas que contiene. "

Los orígenes y los antiguos usos de la planta

El nombre de esta planta deriva del griego Echinos – erizo – porque presenta en la cima cuatro dientes puntiagudos, exactamente igual que una especie de pequeño erizo. Las equináceas son originarias de América del Norte y del México. Los amerindios ya las utilizaban para curar la piel de llagas y heridas, mordeduras de serpientes, viruela, sarampión y artritis. La flor de la planta de la equinácea florece en verano y es de un bonito rosa intenso, con largos pétalos y pistilos amarillos.

Cuándo utilizar la equinácea y cómo

La equinácea posee propiedades antivirales, antibacterianas y inmunoestimulantes, gracias a los polisacáridos y a las glicoproteínas que contiene. Estudios científicos, todavía en curso, han revelado las propiedades antioxidantes y antitumorales de esta increíble planta. Entre las especies existentes, son tres las más utilizadas: __Echinacea purpurea: __apropiada para reforzar las defensas inmunitarias, para las infecciones a las vías respiratorias y a las vías urinarias y como cicatrizante para las heridas; Echinacea angustifolia: útil para las infecciones de tipo bacteriano; __Echinacea pallida: __apropiada para combatir los estados gripales comunes. La equinácea se puede tomar en diversas formas según la acción que tiene que desarrollar y es fácil de encontrar en farmacias, herboristerías o tiendas biológicas. Para reforzar las defensas inmunitarias: es posible beber dos o tres tazas al día de infusión de equinácea o tomar como alternativa aproximadamente 30 gotas de tintura madre disueltas en agua 2 veces al día, durante no más de 2 semanas consecutivas. Para curar las infecciones: es posible tomar 40 gotas de tintura madre disueltas en agua 3 veces al día durante no más de 2 semanas consecutivas. Para las heridas externas: diluir unas pocas gotas de tintura madre en agua, son suficientes 2 o 3, y aplicar directamente en la zona que se tiene que curar.

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