El 7 de abril es el Día Mundial de la Salud, que tiene como objetivo sensibilizar a la opinión pública sobre un tema concreto del bienestar físico, mental o social. Uno de los argumentos clave de la edición de 2016 es la lucha contra la diabetes, una patología que, según las estimaciones oficiales, afecta a 350 millones de personas en todo el mundo.

"Cada año, el Día Mundial de la Salud es un momento especial para promover y fomentar pautas de comportamiento sanas, que ayuden a mejorar el estado psicofísico de las personas y, en consecuencia, su grado de satisfacción y de felicidad."

El día, establecido en 1950 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se celebra durante el aniversario de la fundación de la OMS, que fue precisamente el 7 de abril de 1948. Cada año, el Día Mundial de la Salud es un momento especial para promover y fomentar pautas de comportamiento sanas, que ayuden a mejorar el estado psicofísico de las personas y, en consecuencia, su grado de satisfacción y de felicidad.

Una norma general válida, corroborada por la mayoría de las investigaciones científicas, es pasar más tiempo al aire libre, favoreciendo, entre otras cosas, la liberación de endorfinas, los neurotransmisores del buen humor; sin embargo, hay otros muchos trucos que pueden ayudarnos a sentirnos mejor con nuestro cuerpo. Con los años, la OMS los ha descrito en numerosos documentos oficiales: para esta ocasión, he aquí un resumen de cinco consejos clave.

Comer, de manera inteligente

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1/3 de las enfermedades cardiovasculares se puede prevenir con una dieta variada y equilibrada. Para funcionar correctamente, el organismo necesita todo tipo de alimentos, sin excederse en ninguno de ellos. Entre las cosas que hay que recordar: hay que esforzarse por comer mucha más fruta y verdura (alrededor de 400 g al día, preferiblemente cruda), consumir con más frecuencia pescado (que contiene ácidos grasos omega-3) y legumbres, moderando el consumo de carne roja, que contiene colesterol y grasas saturadas.

Cocinar con atención

Siempre hay que prestar atención a la temperatura y al tiempo de cocción para reducir la carga bacteriana de los alimentos. Una regla que hay que tener en cuenta incluso cuando calentamos un plato que manteníamos en el frigorífico o en el congelador. Hay que poner la máxima atención también en la conservación de alimentos (sobre todo los perecederos): para evitar una posible contaminación, hay que mantener separados los alimentos cocidos de los crudos.

Limpieza e higiene: consejo banal, pero no demasiado

Antes de cocinar y entrar en contacto con los alimentos hay que frotarse bien las manos con jabón y aclararse con agua corriente. Es importante también la limpieza de la encimera de la cocina: la lejía diluida es más eficaz que muchos agentes de limpieza.

Movimiento y más movimiento

Las personas con un trabajo sedentario deben esforzarse por mantener un promedio de 150 minutos de actividad física moderada a la semana. A veces, para ayudarse, bastan algunos trucos: utilizar las escaleras en lugar del ascensor, ir andando a hacer la compra, limpiar la casa más a menudo, ir en bicicleta a la oficina. La OMS ha establecido que la actividad física mínima para ayudar a reducir el riesgo de estrés y de enfermedades cardiovasculares y a llevar una vida sana y feliz son 10.000 pasos al día.

Control del ambiente

Vivir en la ciudad significa hacer frente a la contaminación. Pero, a menudo, se subestima la calidad del “aire interior”, que favorece el crecimiento de microorganismos perjudiciales para el sistema respiratorio. Entre las buenas normas que respetar en casa están: abrir las ventanas al menos 2-3 veces al día durante poco tiempo, airear baños y cocinas, eliminar la presencia de moho.

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